Cotizar 40 años a la Seguridad Social no da derecho a una pensión más alta que cotizar 36 años y seis meses. Ese es el umbral que en 2026 permite acceder al 100% de la base reguladora, según la escala vigente de la Seguridad Social, y a partir de ahí el porcentaje se congela: los años de más no suman un solo euro por esa vía. El listón subirá a 37 años en 2027. La única ventaja real de una carrera de cuatro décadas está hoy en la jubilación anticipada, donde suaviza —pero no elimina— los coeficientes reductores.
Cabe recordar que la cuantía de una pensión contributiva resulta de multiplicar dos elementos: la base reguladora (lo que se ha cotizado) y un porcentaje que depende de los años acreditados. El primero puede seguir creciendo indefinidamente; el segundo, no. Y es precisamente ahí donde se agota el recorrido de las carreras largas.
El porcentaje se agota antes de llegar a los 40 años
La escala de porcentajes arranca en el 50% con 15 años cotizados, el mínimo para causar derecho a una pensión contributiva, y avanza por tramos hasta tocar techo. En 2026 ese techo llega a los 36 años y seis meses; quien acumule 40, 42 o 45 años aplicará exactamente el mismo 100% sobre su base reguladora.
Desde el servicio de información previsional de BBVA lo resumen sin matices: «a partir de 36 años y medio cotizados, por ejemplo, con 40 años cotizados, no mejora, sino que se queda igual el porcentaje a aplicar sobre base reguladora (100%)».
Es decir: los tres años y medio adicionales no son inútiles —sí engordan la base reguladora si se cotiza por importes altos—, pero no desbloquean ningún porcentaje extra. Es un matiz que suele generar confusión entre quienes dan por hecho que cada año cotizado de más se traduce automáticamente en una pensión mayor.
A ese cálculo se suma otro cambio en marcha. Desde 2026 convive un doble sistema para determinar la base reguladora: el clásico de los 25 últimos años y otro que irá ampliando el periodo hasta los 29 últimos años descartando los dos peores, con implantación progresiva hasta 2044. Durante esa transición se aplica la fórmula que resulte más favorable para el trabajador.
La edad ordinaria: dos listones distintos en 2026
Los años cotizados sí determinan otra cosa: cuándo se puede uno retirar sin recortes. En 2026 la edad ordinaria de jubilación se sitúa en:
- 66 años y 10 meses para quienes acrediten menos de 38 años y 3 meses cotizados.
- 65 años para quienes lleguen a 38 años y 3 meses o más.
Quien suma 40 años entra de lleno en el segundo supuesto y puede retirarse a los 65 con el 100% de su base reguladora. Ahí sí hay una ventaja tangible frente a las carreras cortas, aunque no se refleje en el porcentaje sino en el calendario.
Dónde pesan de verdad los 40 años: los coeficientes reductores
El otro terreno en el que la carrera larga cuenta es la jubilación anticipada voluntaria, accesible hasta 24 meses antes de la edad ordinaria. La penalización es vitalicia y se calcula por trimestres de adelanto según cuatro tramos de cotización:
- Menos de 38 años y 6 meses: el recorte más severo.
- Entre 38 años y 6 meses y 41 años y 6 meses.
- Entre 41 años y 6 meses y 44 años y 6 meses.
- 44 años y 6 meses o más: el coeficiente más benévolo.
En conjunto, los recortes de la modalidad voluntaria en 2026 van desde el 2,81% —un solo mes de adelanto con más de 44 años y 6 meses cotizados— hasta el 21% en el peor escenario: dos años completos de anticipo sin llegar a 38 años y 6 meses.
Conviene fijarse en el detalle: 40 años cotizados sitúan al trabajador en el segundo tramo de cuatro, no en el más favorable. Para acceder al coeficiente más suave hay que superar los 44 años y 6 meses, una barrera que deja fuera a buena parte del colectivo que se identifica con la reivindicación de las carreras largas.
El Congreso rechazó en junio eliminar las penalizaciones
La reclamación histórica de la asociación Asjubi40 —que las carreras de 40 años o más accedan a la jubilación anticipada sin coeficientes reductores— encalló en el Pleno del Congreso el pasado 11 de junio de 2026. PSOE y PP votaron en contra de una enmienda impulsada por Podemos, con la abstención de Vox y el apoyo del resto de grupos, incluido Sumar.
El Gobierno cifró el impacto presupuestario de la medida en 3.358 millones de euros anuales: 1.345 millones por suprimir los coeficientes en las anticipadas voluntarias y 2.013 millones en las involuntarias. Según los cálculos manejados en el debate, la penalización afecta a cerca de 900.000 personas con más de cuatro décadas cotizadas.
El resultado supuso además un giro respecto a lo ocurrido siete meses antes. El 13 de noviembre de 2025, el mismo Congreso —con el voto favorable del PSOE— había aprobado una moción que instaba al Ejecutivo a estudiar la eliminación de esas penalizaciones. La diferencia es determinante: aquel texto era una recomendación política sin efectos jurídicos, mientras que la enmienda de junio modificaba la ley.
«El PP y el PSOE votan en contra de que las personas jubiladas que han cotizado más de 40 años puedan cobrar su pensión completa», criticó la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, tras la votación.




