Una trabajadora ha obtenido el reconocimiento de una pensión vitalicia de incapacidad permanente total tras iniciar el proceso de solicitud en 2024. El juez le ha concedido la incapacidad total después del rechazo inicial por parte del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).
Este caso ha sido desvelado por el abogado Víctor Arpa a través de su cuenta oficial de Instagram (@abogadovictorarpa), quien también ha sido el encargado de defender a la trabajadora por la vía judicial.
Pensión vitalicia de incapacidad permanente total
La profesión habitual de esta trabajadora era camarera de pisos. «su trabajo consistía en hacer camas, limpiar habitaciones y baños, agacharse constantemente, mover colchones y trabajar de pie». Es decir, se trata de una profesión que requiere de una importante exigencia física.
Debido a sus dolencias, dolores y limitaciones físicas, esta trabajadora solicitó el reconocimiento de una pensión de incapacidad permanente total en el año 2025. Sin embargo, el INSS le denegó el reconocimiento de la pensión por «considerar que podía seguir realizando su profesión».
Es necesario aclarar que esta trabajadora «padecía fibromialgia severa, fatiga crónica, migrañas, problemas cervicales y lumbares, túnel carpiano en las dos manos y otras patologías que le provocaban dolor y grandes limitaciones físicas», tal y como expone el abogado Víctor Arpa.
A pesar de tener diagnosticadas varias enfermedades y de presentar limitaciones físicas, el INSS le denegó el reconocimiento de la incapacidad permanente. Ante ello, decidió poner el caso en manos del abogado Víctor Arpa para que analizara la situación y las posibilidades de éxito en caso de reclamar por la vía judicial.
El juez le reconoce una incapacidad permanente total
En relación a este caso, Arpa manifiesta que «fuimos al juicio y demostramos que no basta con mirar cada enfermedad por separado. Hay que valorar todas las patologías conjuntamente y compararlas con las exigencias reales de su trabajo».
Así, el juez comprendió que una persona con estas limitaciones físicas no puede ejercer como camarera de piso con seguridad y eficacia. Por este motivo, la sentencia establece que esta trabajadora tiene derecho a cobrar una pensión de incapacidad permanente total.
De esta forma, la trabajadora ha obtenido el derecho a percibir una pensión vitalicia de incapacidad permanente total con una cuantía equivalente al 55% de su base reguladora. Además, la sentencia fija los efectos económicos de la pensión desde el mes de julio de 2025.
La trabajadora inició el proceso de solicitud en el año 2024, aunque no ha obtenido el derecho a cobrar la pensión de incapacidad permanente total hasta el año 2026. Eso sí, la Seguridad Social le deberá abonar todos los retrasos que le corresponden desde el mes de julio de 2025, ya que es la fecha en la que el juez ha determinado que nace el derecho a dicha pensión.
Se trata de un nuevo caso que vuelve a poner de manifiesto la complejidad para obtener una pensión de incapacidad permanente en España y cómo suele proceder el Instituto Nacional de la Seguridad Social. Y es que la mayoría de trabajadores necesita acudir a la vía judicial para lograr la incapacidad permanente que realmente les corresponde.




