Lucía Machota (@lucialovesromeo) es la madre de Romeo, un pequeño de siete años de edad que cuenta con un grado de discapacidad del 89%, acompañado de un nivel II de dependencia. El motivo y el ‘culpable’ de esta realidad es una enfermedad extremadamente rara llamada Dock1 y que se hace presente a través de la discapacidad visual.
Por tanto, esta familia está firmemente comprometida con la accesibilidad de las personas con discapacidad, con especial hincapié en quienes presentan patologías relacionadas con el sentido de la vista. También con la inclusión, abarcando a todo el colectivo y reclamando medidas y actuaciones que permitan su instalación definitiva.
Mediante redes sociales, Machota suele crear contenido de interés para esta comunidad, así como enseñar trucos y adaptaciones a la vida real teniendo un hijo con discapacidad visual y paciente de una enfermedad rara. En esta ocasión, ha reclamado y destacado la importancia de los cajeros adaptados.
Cajeros adaptados a personas con discapacidad visual
‘Lucía, pásate por aquí que tengo algo para vosotros’. Esa fueron las palabras que le trasladó «la chica del banco» del pueblo de Lucía a la madre de Romeo. Con el nerviosismo lógico que generaron aquellas palabras, esta familia acudió a la sucursal intrigada para averiguar de qué podría tratarse.
Para la grata sorpresa de Lucía, esa llamada del día anterior era para revelar que el banco ha solicitado que el cajero sea accesible y esté adaptado a las personas con discapacidad visual mediante el sistema de lectoescritura braille. Así, Romeo y el resto de ese colectivo podrán hacer uso independiente de estos espacios.
Retirar o ingresar dinero; efectuar movimientos en la cuenta; trasladar una cantidad de un titular a otro son algunas de las acciones que, gracias a esa adaptación del cajero, ciudadanos con esa problemática visual podrán comenzar a efectuar de manera autónoma. Este hecho, además, fomenta el bienestar emocional.

Para ello, Lucía ha mostrado una serie de pegatinas, a modo de láminas, con indicaciones en braille y relieve para un cajero automático, que se instalarán en estas sucursales para promover esa independencia. Estas etiquetas permiten realizar diferentes funciones en esa sucursal a los titulares de cuenta que presenten discapacidad visual.
Ingresar billetes y monedas, consultar recibos o utilizar la tarjeta son solo algunos ejemplos de «señalética accesible pensada para que las personas con discapacidad visual puedan utilizar el cajero con mayor autonomía«, indica Lucía, sonriente, en una de sus publicaciones de redes sociales.
Detalles que fomentan la autonomía
El desarrollo personal, la independencia o la autonomía son algunos de los aspectos que más y con mayor intensidad persiguen las personas con discapacidad, indistintamente del grado de afectación y del tipo que presenten. Por tanto, la accesibilidad se antoja fundamental para recorrer ese camino hasta la meta.
Lucía convive con la discapacidad visual de manera muy estrecha y muy íntima, manifestada en la figura de su hijo Romeo. Desde entonces, es capaz de valorar cada gesto y cada detalle que facilita la vida a personas que, como ella, necesitan de esas pequeñas dosis de bondad de las personas en su día a día.
Por tanto, la autonomía es personal e intransferible, pero también requiera de empatía, comprensión y adaptabilidad del entorno. La discapacidad visual de Romeo ya no será un impedimento para, a medida que vaya creciendo, hacer por sí mismo las gestiones del banco gracias a la instalación de cajeros adaptados.




