Con 25 años, a María José Arco Quintana le «cortaron las alas de su libertad». Hoy, con 30, define que está «reventando estadísticas médicas y voy contra pronóstico médico». Su diagnóstico fue un tumor cerebral, que le extirparon, y le instó a permanecer en «un estado prácticamente vegetativo«.
Ahora, esta joven sueña, anhela y trabaja para volver a ser la chica que siempre ha sido. Para ello, es consciente de que tiene por delante un largo camino de terapias, rehabilitación y -re- aprendizaje para volver a adquirir los hábitos que ese tumor cerebral le arrebató.
Del mismo modo, la enfermedad le ha permitido valorar la vida y, mientras trabaja para superar las secuelas de ese tumor cerebral, María José hace uso de las redes sociales para mostrar al mundo como su tenacidad y resiliencia pesan más que cualquier diagnóstico: «Eres millonaria con tan solo levantarte tú sola de la cama«, refleja.
María José, extirpada de un tumor cerebral
La vida es una experiencia. Y sólo es una. A veces consiste en saltar y esquivar obstáculos; otras, simplemente se limita a disfrutarla, Una puesta de sol, ver el mar o identificar formas de las nubes son algunos de los placeres más básicos a los que podemos aferrarnos para demostrar que, efectivamente, eso es vivir.
Pero vivir también es lo que hace María José. Ella lucha por tener una vida digna tras haber superado y sobrevivido a la extirpación de un tumor cerebral siendo una joven mujer de 25 años. Desde entonces, ha aprendido que la «constancia, perseverancia y actitud positiva son la base del éxito».
El éxito, sin embargo, es una cualidad arraigada a la personalidad de cada persona, que lo vive y lo interpreta en función de sus condiciones: «No elegimos las circunstancias, pero si la actitud con la que afrontarlas», expone la protagonista de esta historia, natural de Benidorm.
A María José le destruyeron «mi vida y mis sueños» el día que un equipo médico «me decía que jamás volvería a levantarme de una silla de ruedas«; el momento en el que «no sentía mi cuerpo y aprendí lo privilegiados que somos al caminar por ti mismo y no apreciamos». Su historia está llena de momentos de tensión, dudas y superación, pero, especialmente, de respeto a sí misma.
«Por favor, pararos a pensar y agradecer mucho; sois inmensamente ricos«, ruega la joven extirpada de un tumor cerebral. Ahora, desafiando cualquier pronóstico médico, esta valenciana reta a cualquier desafío que tenga por delante y ya se está preparando para correr una maratón de 5 kilómetros: «Os aseguro que eso para mí era inalcanzable».
Vivir con dignidad
Hubo un momento en la vida de María José que todo parecía ir en su contra. Ese instante «cuando el mundo se te cae encima y el peso es tan grande que parece imposible seguir de pie«. Fue el diagnóstico y posterior extirpación de un tumor cerebral, que le dejó secuelas con las que hoy sigue lidiando.
Aunque haya sido a marchas forzadas, ha tenido que aprender que «luchar también es tocar puertas, una tras otra, sin saber cuál se abrirá». También ha tenido que valorar «cada mano que ayuda, cada oportunidad, quita un ladrillo del peso que llevas encima».
Pero, especialmente, ha aprendido que «la vida no trata de rendirse cuando duele«, sino que «trata de intentar, caer, levantarse y conseguir. Incluso cuando parecía imposible». En los momentos donde emerge el pensamiento de ‘no puedo más’, también aparece el momento en el que «te dejas la piel, el miedo y las dudas en el camino».
Porque, a veces, como refleja el testimonio de María José, una joven de 30 años que se enfrenta a las secuelas de un tumor cerebral, «querer vivir con dignidad también es un acto de valentía«.




