Miguel, agente de la Policía Nacional destinado en Almería, ha denunciado las trabas que se ha encontrado para que su hijo de cinco años, con un trastorno específico del lenguaje y del desarrollo, sea atendido por un neuropediatra sin salir de la provincia. Una valoración que necesitaba para solicitar el grado de discapacidad y, en su caso, de dependencia del menor. «Solo pido que mi hijo tenga el mismo acceso a la sanidad que cualquier ciudadano», reclama.
Tal y como ha relatado al diario Ideal, el problema surgió cuando pidió la consulta a su aseguradora dentro del sistema de Muface, la mutualidad de los funcionarios civiles del Estado. La respuesta fue que ese especialista no estaba disponible en Almería dentro de la red concertada, por lo que la alternativa pasaba por desplazarse hasta Málaga o Granada.
Una «auténtica odisea» para un niño de cinco años
Para este padre, los viajes suponen un obstáculo enorme. «Para una terapia o una consulta de 40 minutos en otra provincia, si tuviera que ir en transporte público como el autocar, me planto en un viaje de ida y vuelta donde salgo a las tres de la tarde y regreso a las once de la noche», explica.
Miguel recuerda que los menores con trastornos del desarrollo necesitan rutinas y un entorno seguro. Por ello, considera que estos desplazamientos son «una auténtica odisea» que destruye por completo la zona de confort de su hijo.
Ante esta situación, solicitó ser derivado al Hospital Universitario Torrecárdenas, que sí cuenta con servicio de neuropediatría en la sanidad pública almeriense. La petición fue rechazada. Tras presentar una reclamación ante la Comisión Mixta de Muface, asegura que solo recibió respuestas basadas en referencias normativas que no resolvían su caso. «Juegan a aburrirte como administración», lamenta.
Pagar de su bolsillo con un solo sueldo
Finalmente, Miguel ha optado por pagar al especialista en una clínica privada de Roquetas de Mar. Un gasto que se suma a las terapias que ya costea la familia, que vive con un único salario porque su mujer se dedica en exclusiva al cuidado del pequeño.
«No cobramos mal los policías, pero tampoco somos ricos. Sostener la casa, las hipotecas y pagar las terapias médicas privadas de tu hijo con un solo sueldo es salir adelante dando patadas a seguir para estirar el dinero hasta final de mes», confiesa. Eso sí, deja claro que «por mi hijo me lo quito de donde haga falta».
Los informes de los especialistas son una pieza clave en la solicitud del grado de discapacidad y de dependencia. En este sentido, el Gobierno ha establecido recientemente una pasarela entre los reconocimientos de discapacidad y dependencia con el objetivo de simplificar estos trámites a las familias.
Miguel insiste en que no busca un trato de favor. «Yo no busco privilegios, ni ser de una casta, ni una atención especial», asegura. Su único objetivo es que su hijo disponga de las herramientas necesarias para lograr la mayor autonomía posible: «Lo único que quiero es que tenga las herramientas necesarias para poder valerse por sí mismo el día de mañana».





