Myriam Maroto es una mujer con autismo que ha encontrado en el tenis de mesa algo más que un deporte. Lo que empezó como ‘hobby’ terminó convirtiéndose en su gran pasión y en un deporte que le ha ayudado a ser mejor persona.
A través de una carta para ‘Autismo España’, Myriam Maroto ha querido explicar todo lo que significa para ella el tenis de mesa. «Hoy puedo decir que se ha convertido en una herramienta importante para mi bienestar, mi desarrollo personal y mi confianza», asegura Maroto.
Jugar a tenis de mesa con autismo
La práctica de una disciplina deportiva puede tener numerosos beneficios para las personas diagnosticadas con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Así, Myriam Maroto enumera algunos de los beneficios que le ha proporcionado a ella jugar y competir en tenis de mesa.
Entre otras cosas, destaca que le ha ayudado a «mejorar la concentración». Esto es algo clave para jugar a tenis de mesa, aunque Myriam Maroto señala que también le ha beneficiado para otros aspectos de su vida.
Por otro lado, indica que «el tenis de mesa me ha proporcionado una rutina estructurada y predecible. Saber cuándo entreno, cuáles son mis objetivos y cómo progresar paso a paso me aporta seguridad y tranquilidad. Esa estructura me ayuda a organizarme y a sentirme más preparada para afrontar nuevos retos».
El aumento de la autoestima ha sido otro de los beneficios que Myriam Maroto ha experimentado gracias a la práctica del tenis de mesa. Cada error, cada fallo y cada derrota le han servido de aprendizaje para mejorar. En este sentido confiesa, que «las victorias me llenaban de alegría, pero las dificultades también me enseñaban perseverancia y resiliencia».
Mejorar como persona gracias al tenis de mesa
Para las personas con autismo, las interacciones sociales pueden resultar especialmente complejas. Precisamente, esto es otra de las aportaciones que ha tenido el tenis de mesa en la vida de Myriam Maroto, ya que le ha permitido relacionarse con otras personas de manera habitual.
Sobre las interacciones sociales y la posibilidad de relacionarse con otras personas, esta jugadora de tenis de mesa manifiesta que «gracias a ello he conocido compañeros, entrenadores y amistades que han enriquecido mi vida».
Con todo ello, Myriam Maroto confiesa que «el tenis de mesa me ha enseñado que tengo capacidades, que puedo superar obstáculos y que el progreso se construye día a día. No solo me ha ayudado a mejorar como deportista, sino también a crecer como persona. Gracias a este deporte he ganado confianza, disciplina, independencia y muchas experiencias positivas que me acompañarán siempre».
El autismo forma parte de la mujer que es hoy Myriam Maroto. Sin embargo, el tenis de mesa ha jugado un papel fundamental en su crecimiento y aprendizaje como persona, más allá de todo lo que aporta este deporte.
Para esta competidora con autismo el tenis de mesa no es solo un deporte. Así, concluye que «para mí es una escuela de vida, un lugar de superación, una fuente de bienestar y una prueba de que, con esfuerzo y dedicación, todos podemos encontrar nuestro espacio para brillar».




