Bajo la idea de que «el ocio no puede convertirse en un privilegio«, la entidad Plena Inclusión defiende «un acceso real y equitativo a las actividades culturales, deportivas y de tiempo libre para las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo».
Así lo han expuesto en un comunicado con motivo del Día Mundial del Ocio, que se celebra el 16 de abril. Así mismo, disfrutar de este tipo de planes no puede convertirse en una realidad inasumible para muchas familias, por lo que la federación reivindica el acceso libre de la persona de apoyo, acompañante del individuo con discapacidad.
Esta queja ha sido elevada a las administraciones públicas competentes, con la intención de poner de manifiesto una realidad que afecta a un amplio colectivo de la sociedad, «dentro de una estrategia de incidencia orientada a lograr cambios estructurales» y con un claro objetivo en favor de personas con discapacidad intelectual.
El ocio, un derecho para personas con discapacidad intelectual
Plena Inclusión pone el foco «en una barrera poco visible pero muy presente» en la vida de personas con discapacidad intelectual: «El sobrecoste económico que supone disfrutar del ocio cuando es necesario contar con apoyos personales profesionales».
Por ello, insisten en que «no es un lujo, es un derecho» para estas personas. Ese gasto añadido en actividades de ocio, en muchas ocasiones, puede suponer la diferencia que impide participar «en planes cotidianos como ir al cine, a un concierto o a un evento cultural», reclaman desde la federación.
Sin embargo, esta realidad es poco conocida por la sociedad. Así lo demuestran las encuestas emitidas por el grupo de Ocio Plena Inclusión Madrid: «El 77,5% de las personas encuestadas cree erróneamente que el ocio cuesta igual o menos a las personas con discapacidad«, informan.
Sin embargo, «el 100% de las 172 personas consultadas considera injusto que el acceso al ocio tenga un coste extra para quienes necesitan apoyo, y otorgan a este ámbito una importancia media de 7,67 sobre 10«, reflejan los datos: «Es un sobrecoste importante que muchas familias y personas ya no pueden asumir«, indica Javier Luengo, director general de Plena Inclusión Madrid.
En esta línea, muchas personas con discapacidad intelectual «deben asumir el pago de las horas del profesional que les acompaña y, además, una entrada adicional para esa persona de apoyo», estima la federación. Por su parte, Luengo detalla que «el derecho al ocio no debería depender de la capacidad económica·».
Gratuidad en el acceso para las personas de apoyo
Fomentar la participación social y cultural de personas con discapacidad requiere «garantizar el derecho al ocio», por lo que es necesario «algo más que abrir puertas»: supone crear condiciones justas para que todas las personas puedan participar, disfrutar y ejercer sus derechos en igualdad, emiten desde Plena Inclusión.
Por tanto, la principal demanda sobre la que se sustenta acabar con el sobrecoste económico en el ocio es clara: apostar por la «gratuidad en el acceso para las personas de apoyo que acompañan a personas con discapacidad intelectual o del desarrollo», indican desde la federación.
Así mismo, la propia entidad precisa que esta reivindicación ya ha sido emitido a administraciones públicas, instituciones y agentes culturales y deportivos de la Comunidad de Madrid, esperando una resolución favorable que defienda los derechos del colectivo de la discapacidad en esta faceta.






