Un ejemplo más de que, con un entorno favorable y apostado realmente por la capacidad, las personas con discapacidad pueden vivir una vida plena. Raúl Lozano, un joven de Plasencia con síndrome de Down, se ha convertido en funcionario del Estado tras haber aprobado dos oposiciones; nueve años y ocho horas diarias de estudio corroboran ese hito.
Ambos exámenes, de índole autonómico y estatal, han permitido a Lozano cumplir uno de sus sueños: obtener plaza en la Escuela Oficial de Idiomas de Plasencia. Este hito no pasa desapercibido y pone de relieve la importancia de tener en cuenta a las personas con síndrome de Down para que puedan aspirar a estos puestos.
No obstante, se debe seguir fomentando la participación de la discapacidad en todos los ámbitos sociales, como la participación activa, el ocio y, con especial énfasis, la inserción laboral, cuya tasa de desempleo está liderada por perfiles que aseguran tener alguna condición de este tipo.
El entorno de personas con síndrome de Down
Como en cualquier discapacidad, el entorno que rodea a las personas que presentan esta condición de vida cobra una notabilísima importancia para el desarrollo personal y autonomía de este colectivo. La familia, por tanto, se sitúa como la principal baza para la independencia de estos individuos.
En declaraciones a ‘El Periódico de Extremadura‘, Raúl Lozano se ha mostrado altamente «orgulloso y feliz» de haber superado estas dos oposiciones para obtener plaza como funcionario. Lo ha hecho siguiendo el mismo camino que ya emprendió en su etapa académica.
Gracias a su tesón y al apoyo de su entorno más íntimo, Lozano superó la educación primaria sin repetir ningún curso; más tarde, hizo lo propio con los años de Enseñanza Secundaria Obligatoria -ESO-, que aprobó sin «ninguna adaptación curricular», precisa este medio extremeño.
Lo cierto es que este joven con síndrome de Down no le ha fallado a cada persona que ha apostado firmemente por él y le ha tenido siempre en mente para que pudiese alcanzar objetivos. Ahora, con la plaza de funcionario obtenida en en la Escuela Oficial de Idiomas de Plasencia, Lozano puede echar la vista atrás y expresar orgullo por sí mismo.
Aun así, esta no será su primera experiencia laboral. Mientras se preparaba estas oposiciones, Raúl ya trabajó en el Ayuntamiento de Plasencia, su localidad, en la Casa de la Juventud y también, «durante aproximadamente un año», en la lavandería del hospital Virgen del Puerto, recoge ‘El Periódico de Extremadura‘.
Inserción laboral de perfiles con discapacidad
Tanto en la Administración pública como en empresas privadas, la existencia de plazas o puestos de trabajo para personas con discapacidad, generalmente intelectual, no abunda, sino que más bien es escasa. Por ello, ejemplos como el de Raúl Lozano recuerdan la importancia de apostar por estos perfiles.
A sabiendas de la dificultad para encontrar un contexto laboral para personas con síndrome de Down, el joven placentino empezó a prepararse las oposiciones al cumplir la mayoría de edad. Sabía que, sólo mediante esta vía, podría encontrar trabajo y aspirara ello en igualdad de condiciones.
Ahora, su ejemplo quiere romper barreras y demostrar que la discapacidad sólo es una condición más en la vida de determinadas personas, pero no supone ninguna limitación. Simplemente, hay que dotar a estos sujetos de herramientas y adaptaciones para que desarrollen todo el potencial y talento que esconden dentro de sí.
Por tanto, Raúl Lozano, funcionario con síndrome de Down, ya es una figura de referencia y relevancia en el colectivo de la discapacidad intelectual; una persona a la que, por méritos propios, le han concedido una plaza de funcionario en base a un excelente rendimiento, preparación y, sobre todo, pasión para cumplir deseos.




