En la era de la digitalización, las redes sociales se han convertido en un escaparate imprescindible para emitir mensajes cuyo objetivo es alcanzar a un gran público de masas. Además, la inmediatez de la información también supone un gran aliado en ese sentido.
Y eso, precisamente, lo que han entendido a la perfección Eva y Rubén, madre e hijo que visibilizan, normalizan y desmontan mitos sobre el síndrome de Down, una condición que presenta este adolescente, a través de su perfil de plataformas digitales (@evayrubenamorextra).
De hecho, basta con un vistazo a las publicaciones que esta familia comparte para entender, sin necesidad de mayores palabras, que el síndrome de Down únicamente es una condición genética que está presente en par 21 de Rubén, no una barrera para que sea un chico feliz, risueño y con metas en su vida.
Romper mitos sobre el síndrome de Down
Alejados de las medias tintas y de una irreal convivencia, Eva y Rubén comparten mediante redes sociales un mensaje de vital importancia: enseñar cómo es la realidad del síndrome de Down.
Lo hacen desde la perspectiva del amor entre una madre y un hijo, el aprendizaje necesario que ya les ha obligado a adquirir el síndrome de Down y, especialmente, desde una vida completamente real y normalizada alrededor de ese cromosoma extra de Rubén.
Por tanto, ejemplos como el que divulga esta familia permiten demostrar, una vez más, la valía de las personas con síndrome de Down y la capacidad de personas con discapacidad cuando cuentan con los apoyos y el entorno adecuado.
Del mismo modo, madre e hijo se enfrentan cada día a un ejercicio de conciencia considerable: desmontar mitos sobre el síndrome de Down. Nadie mejor que ellos para evidenciar que muchas de las teorías que oscilan alrededor de esta condición no tienen argumentos válidos para su defensa.
Finalmente, Rubén es un adolescente que ha aprendido a vivir con la condición de síndrome de Down gracias a la eterna compañía y disposición de su madre, Eva. Para ella, su hijo será «único siempre» y continuará trabajando en su autonomía, independencia y normalidad sobre esta condición.
Un favor a la inclusión
La naturalidad y humanidad que desprenden tanto Eva como Rubén es un aliciente imprescindible para que la inclusión de personas con discapacidad en la sociedad sea, al fin, una realidad. El ejemplo de madre e hijo con el síndrome de Down no requiere explicación, sino visibilidad.
Del mismo modo, Rubén irá desarrollando cada vez una mayor autonomía, independencia y seguridad en sí mismo para ir explotando todas las cualidades y talento que tiene. Y eso será posible gracias al trabajo que Eva ha sembrado durante todos estos años, especialmente en la etapa infantil.
Sin embargo, a pesar de las complicaciones propias del síndrome de Down y de la indignación que todavía generan ciertas circunstancias sociales y administrativas, el mayor secreto para normalizar esta condición será la excelente química que existe entre esta madre y su hijo. Y que así continúe siendo siempre, en beneficio de la propia sociedad.






