Tal y como lo detalla la Confederación ‘Autismo España’, «la familia es el pilar fundamental de las personas en el espectro del autismo. Porque el trastorno no impacta solo en quienes lo presentan, sino en todas las personas cercanas que les rodean».
De la misma manera lo indica Sandra, integrante de la Junta Directiva de Autismo Ávila y madre de Víctor, un joven que presenta un diagnóstico de autismo. Esta mujer, por tanto, conoce la importancia y la relevancia del entorno familiar en este tipo de situaciones.
Tras su experiencia con el autismo de su hijo, Sandra ha comprendido «lo importante que es que las familias den un paso al frente, se apoyen y compartan su vivencia«. Hablar, divulgar y sensibilizar es el primer paso para reconocer el Trastorno de Espectro Autista -TEA-.
El papel de las familias en personas con autismo
Desde hace ya nueve años, Sandra pertenece a la Asociación Autismo Ávila, perteneciente a la Confederación de Autismo de Castilla y León; desde hace apenas un año, también forma parte de la Junta Directiva de la misma entidad.
Por ello, su experiencia con el autismo le permite decir que lidiar con el diagnóstico de un hijo no siempre es fácil, haciendo mención especial a los miedos, dudas y al cansancio que pueden aparecer en forma de emociones.
Del mismo modo, Sandra también pone de relieve que hay «muchos logros que nos inflan» y que animan a seguir trabajando en favor de la calidad de vida y el bienestar de todas las personas –y familias– que conviven con autismo.
Así mismo, la madre de Víctor insiste en que «es muy importante que las familias estemos participando, apoyándonos y tomando parte en las decisiones: «Nuestra voz cuenta y nuestra experiencia importa«.
En consecuencia, Sandra evidencia que cuando las familias participan y dan un paso al frente, indirectamente, «estamos diciendo ‘aquí estamos‘ y ‘podéis contar con nosotros‘». A pesar de no ser siempre fácil, esta madre admite que «siempre merece la pena».
Co-terapeutas para el desarrollo y progreso
Verónica Zarza, una profesional con una dilatada carrera profesional que ya supera los 20 años trabajando con personas en el espectro autista, manifiesta el relevante papel de las familias para el desarrollo y progreso de los menores con autismo.
Así, a lo largo de su experiencia laboral, Zarza ha sido testigo de dos escenarios bien diferenciados: «He visto la responsabilidad de abrazar las singularidades de sus hijos con amor incondicional. Pero también he visto el desafío que representa para muchas familias el proceso de comprender y aceptar la condición que presentan sus hijos».
En ese momento, la profesional comprendió que también se debe acompañar a las familias en cada paso de este viaje: «No solo se trataba de brindarles información y recursos, sino también de ofrecerles un apoyo emocional y una red de personas que compartan su camino».
De este modo, Verónica Zarza concluye destacando el papel de las familias como «co-terapeutas» en esta situación: «Cuando la familia se involucra activamente en el proceso terapéutico, se crea un ambiente de comprensión y amor inquebrantable que sienta las bases para el crecimiento y la superación»




