Nuria es una mujer que trabajaba como administrativa y fue diagnosticada con el síndrome de túnel carpiano bilateral y rizartrosis en las dos manos. A pesar de estas dolencias, en el INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social) le denegó la pensión de incapacidad permanente y le obligaba a trabajar.
La abogada Marina Alaminos ha desvelado el caso de esta trabajadora a través de su cuenta de Instagram (@marinaalaminos). Y es que Nuria ha tenido que luchar hasta el final para obtener el reconocimiento de la incapacidad permanente total.
El INSS le obligaba a trabajar
Nuria llevaba años trabajando como administrativa. Sin embargo, poco a poco empezó a desarrollar dolor y hormigueo en las manos, provocándole una pérdida de fuerza y afectando directamente a su jornada laboral.
Con el paso del tiempo, los médicos le diagnosticaron síndrome de túnel carpiano bilateral y rizartrosis en las dos manos. A pesar de los dolores ocasionados por estas patologías, esta trabajadora intentó continuar ejerciendo su profesión hasta que llegó un momento que era insoportable.
Ante esta delicada situación, Nuria solicitó la baja médica por incapacidad temporal. «Durante la baja siguió tratamiento y acudió a diferentes especialistas, pero las limitaciones continuaban. Nuria no podía utilizar las manos de manera repetitiva durante toda una jornada laboral», expone Marina Alaminos.
Tras la situación de baja médica, el INSS denegó la posibilidad de reconocer a Nuria una pensión de incapacidad permanente. Debido a que trabajaba sentada, la Administración consideraba que Nuria conservaba capacidad suficiente para continuar con su profesión. Es decir, le obligaban a seguir trabajando a pesar de sus limitaciones.
Incapacidad permanente total reconocida por la vía judicial
Frente a la denegación de incapacidad permanente por parte del INSS, Nuria decidió poner su caso en manos del despacho de abogados que representa Marina Alaminos. Aunque ella trabajaba sentada, sus herramientas de trabajo eran sus manos.
Tras analizar su caso detenidamente, Alaminos señala que «presentamos una reclamación previa y explicamos cómo sus patologías afectaban directamente a las funciones esenciales de su profesión». Del mismo modo, esta abogada defiende que «el ‘error’ se encontraba en considerar su profesión como un trabajo ligero simplemente porque era sedentario».
El INSS, como suele ser habitual, mantuvo su decisión y volvió a denegar la reclamación previa de solicitud de incapacidad permanente. Ante ello, Marina Alaminos invitó a Nuria a seguir peleando por la pensión de incapacidad a través de la vía judicial.
Durante el juicio, la defensa no solo se centró en el diagnóstico de las patologías, sino en describir las funciones trabajo habitual de Nuria y las limitaciones que tenía debido a dichas enfermedades.
Al respecto, Marina Alaminos confirma que «la jueza entendió que las manos de Nuria eran su principal herramienta de trabajo. Y que sus limitaciones le impedían realizar tareas de manera repetitiva y continuada, tal y como exige su profesión».
Por todo ello, la jueza reconoció a esta trabajadora el derecho a cobrar una pensión de incapacidad permanente total para su profesión habitual de administrativa. «Un trabajo sedentario también puede exigir capacidades físicas muy concretas», concluye la abogada Marina Alaminos.