La historia de Sara no es inusual. La Seguridad Social le ha obligado y exigido a volver a su puesto de trabajo a pesar de tener reconocida un grado de discapacidad del 36% y estar pendiente de una intervención quirúrgica de distonía cervical.
«Esta carta me pone en una situación muy complicada», comenta la propia protagonista, mostrando una misiva procedente de la Seguridad Social. De hecho, afirma que sus sentimientos son de tristeza y rabia ante la situación que le ha tocado atravesar, a pesar de su discapacidad.
Sara indica que comenzó a trabajar cuando era una joven de 17 años; a los 40, debido a «dos inyecciones para parar los vómitos de una gripe intestinal», su cuadro de malestar derivó en una discapacidad reconocida del 36% por «pura lotería».
Discapacidad del 36% y pendiente de una operación
Sendas inyecciones que comenta la trabajadora, en un vídeo compartido por el abogado Víctor Arpa en sus redes sociales, le provocaron una reacción alérgica debido a que Sara era intolerante a uno de los componentes. El resultado, no obstante, derivó en varias complicaciones que derivaron en discapacidad.
Distonía cervical y dificultad para sostener la cabeza fue el diagnóstico que recibió. Así mismo, la propia afectada relata que «hace dos años me daieron una medicación para bajar el colesterol» que le dañó la musculatura, dando lugar a la presencia de «espasmos musculares«.
Como consecuencia, «el tratamiento que me daban deja de funcionar, y eso duele como si un perro te mordiera y no te soltara», lamenta Sara. En esa tesitura, esta mujer no podía trabajar, estaba sometida a fuerte medicación para dormir «todo el sistema» y solicitó la baja laboral.
Finalmente, los doctores optan por intervenir a la trabajadora para implantarle en el cerebro unos electrodos; sin embargo, «esperando la operación se agota la baja laboral«, desvela. En ese momento, «paso por el Tribunal Médico y me dicen que no puedo trabajar y me dan el ‘ok’ para la incapacidad».
Esperando fecha para su operación, Sara explica que ha recibido la carta de la Seguridad Social trasladándole que «me dan el alta este mes», lo que implica que «tengo que pagar autónomos aunque no pueda trabajar«, lamenta.
No estaba recuperada para trabajar
Víctor Arpa, abogado (@abogadovictorarpa), por su parte, advierte que la situación de Sara «es más habitual de lo que parece» respecto a las medidas de la Seguridad Social. Así mismo, indica que «si estás esperando una operación o tratamiento no estás recuperado para trabajar«.
Al mismo tiempo, el letrado expone que «nunca te van a dar una incapacidad porque puedes mejorar», lo cierto es que «tampoco deberían darte el alta en ese estado». Del mismo modo, Arpa detalla qué se debe hacer ante esta compleja situación, con una discapacidad reconocida y en espera para ser intervenido.
«Tenemos 30 días para presentar una reclamación previa contra la decisión de la Seguridad Social», asevera el abogado. En esta línea, insiste en que «los que no hacen nada, pierden; los que reclaman, tienen opciones reales«, animando a trabajadores en esta circunstancia a «no dejarlo pasar».
Finalmente, Víctor Arpa muestra la importancia de acudir a profesionales para evitar una injusticia y advierte que, en este tipo de casos, «la Seguridad Social no se va a salir con la suya».







