En los últimos seis años de su vida, la habitación del hospital es donde Miguel Planas ha pasado «el mayor tiempo de mi vida» debido a un accidente que le causó una lesión medular completa. Como él mismo indica, el 7 de marzo de 2020, «la vida me dio una segunda oportunidad», comenzando a vivir con la discapacidad.
Su vida cambió por completo, sin ni quiera saber «qué iba a ser de mi» ni «cuál iba a ser mi futuro», reconoce este joven. Sin embargo, insiste en que siempre ha tenido una cosa marcada entre ‘ceja y ceja’: «Tenía que salir adelante si o si«.
Ese primer objetivo lo ha conseguido. Ahora, con el paso del tiempo y tratando de adaptarse a la discapacidad de la mejor manera posible, Miguel Planas (@miguel.planas_) cree haber desarrollado un talento que nunca antes habría podido imaginar que tendría: «Soy bueno en no rendirme«, revela.
La discapacidad, una nueva oportunidad para vivir
Miguel es plenamente consciente de que la vida le ha regalado una segunda oportunidad para vivir. Ha perdido la movilidad y sensibilidad de sus piernas, pero su corazón sigue latiendo, que es lo que él mismo más valora desde que sufriera aquel accidente practicando parkour.
De hecho, explica que la discapacidad que presenta es «de las más guapas», es decir, con un alto grado de complejidad. «Me dijeron que la inflamación de la médula estaba llegando al bulbo raquídeo, cerquita del cerebro. Menos mal que ahí se quedó y no siguió subiendo», respira.
La afectación de su lesión medular «es completa», por lo que Planas indica que «no puedo mover ni sentir nada por debajo del nivel de la lesión». Pero hace una importante aclaración: «En realidad no es que haya dejado de sentir. Siento de otra manera«.
Tal y como él mismo lo detalla, «el ‘cableado’ que conecta mi cuerpo con el cerebro está roto, entonces mi cerebro interpreta lo que le da la gana». El dolor, el frío, la sensación de molestia crónica o los calambres son algunos aspectos que Miguel sí puede sentir.
Sin embargo, afirma que «aprendes a vivir con eso sin que te limite pero a veces es bastante jodido». Igualmente, desvela que, en su caso, el frío es la sensación más desagradable. En consecuencia, relata que estas cosas son las «que no se ven en una lesión medular; no es solo ir en silla de ruedas«.
Cambiar el ‘por qué’ en ‘para qué’
Comenzar a vivir con la discapacidad de manera sobrevenida, sin esperarlo y de repente es una situación realmente delicada que requiere tiempo para tratar de entenderlo, si es que tiene explicación. En ocasiones, basta con aceptarlo y seguir mirando hacia delante.
Miguel Planas, por su parte, entendió que necesitaba cambiar la perspectiva y modificar la pregunta que tanto se hacía. «Al principio siempre me preguntaba ‘¿por qué me pasó esto’?; ahora, me pregunto, ‘¿para qué?'», subraya en sus propias redes sociales.
Por ello, ahora este joven con lesión medular completa trabaja para lograr un propósito de vida: normalizar la discapacidad y aquellas situaciones «diferentes». Bajo su punto de vista, se debe «normalizar para evitar que las personas se sientan excluidas, discriminadas o aisladas socialmente».
Miguel, como otras tantas personas con discapacidad, «trato de llevar una vida lo más normal posible», acompañado de «una pedazo de silla de ruedas» y con «un tubo clavado en la garganta». Para ello, sin embargo, necesita una mirada limpia y respetuosa de la sociedad en forma de inclusión.




