Verónica Martínez tiene 47 años de edad y convive con una enfermedad llamada Atrofia Muscular Espinal. Esta mujer argentina, activista por la accesibilidad, afirma que «desde que tengo uso de memoria la silla de ruedas es una extensión de mi cuerpo. Hay personas con discapacidad motriz que no pueden mover las piernas, pero tienen fuerza en las manos y en los brazos. Yo no».
Actualmente, Verónica Martínez está casada, tiene pareja y dos hijas. Además, trabaja en relación a la dependencia y ha impulsado un negocio vinculado al turismo accesible.
La discapacidad y la importancia de la accesibilidad
Debido a la Atrofia Muscular Espinal, Verónica Martínez es una persona con movilidad reducida y usuaria de silla de ruedas. Como ella misma explica, la silla de ruedas es prácticamente una extensión de su cuerpo.

En este sentido, señala que «mis primeros recuerdos de vacaciones son cuando tenía 5 años. Cuando crecí tuvimos que dejar de ir a esa playa, porque el baño era chico y yo necesitaba más espacio». Además, recuerda que su padre la llevaba en brazos para poder bañarse en la playa.
Como persona con discapacidad, Verónica ha podido comprobar de primera mano la falta de accesibilidad existente en el entorno y los obstáculos que encuentran las personas del colectivo en el día a día.
Respecto a esta situación, esta mujer argentina remarca que «perdí la cuenta de la cantidad de cosas que no pude hacer por falta de rampas, suelos sin pendientes o ascensores más amplios. En vacaciones, las personas con discapacidad nos acostumbramos a ver que nuestros familiares sin discapacidad disfrutan de todo y nosotros de algo, o de nada».
Las barreras y la falta de accesibilidad han estado presente en todos los momentos de la vida de Verónica, incluso en los más felices. «Durante mi Luna de Miel hicimos una excursión con mi marido hasta Valle Hermoso. El paseo terminaba hasta una caminata con un punto alto, donde te podías sacar una foto con la Laguna detrás. Pero yo no pude hacer esa parte, me quedé en la camioneta mirando la experiencia desde lejos, como tantas veces», lamenta Martínez.
Viajar e impulsar el turismo accesible
Verónica Martínez es una persona a la que le gusta viajar. Sin embargo, en base a su experiencia personal, ha podido comprobar la falta de accesibilidad existente en los alojamientos, medios de transporte o las ciudades en general. Por todo ello, decidió emprender con un proyecto enfocado en el turismo accesible.
Así, comenta que «cada vez que planteó unas vacaciones, lo primero que analizo son las condiciones de accesibilidad de la ciudad. Al momento de definir el alojamiento, no solo pido información sino que también solicito un respaldo con fotos».
Además, esta mujer con Atrofia Muscular Espinal confiesa que «hay muchas experiencias que las personas con discapacidad no podemos vivir. A veces, los obstáculos los pone la naturaleza, pero después están las barreras del entorno, cuando un comercio, una vivienda o un sitio turístico no están diseñados para nosotros».
A pesar de los obstáculos y todas estas limitaciones, Verónica Martínez apuesta por seguir viajando y reivindicando un turismo de calidad y accesible para las personas con discapacidad. «Si me quedo frustrada y enojada no cambiaría en nada mi realidad», concluye Martínez.




