Elena, mujer que trabajaba como empleada del hogar, ha obtenido el reconocimiento de una pensión de incapacidad permanente absoluta a través de la vía judicial. Ha necesitado un complejo proceso para conseguir el reconocimiento de esta pensión.
La abogada Marina Alaminos ha sido la encargada de llevar su caso y ha expuesto su historia a través de su cuenta oficial de Instagram (@marinaalaminos). Después de años de sufrimiento, Elna ha logrado el reconocimiento de una pensión de incapacidad permanente que se ajusta a sus circunstancias.
Elena tenía fibromialgia, depresión y lumbalgia crónica
Elena llevaba toda una vida trabajando como empleada del hogar, una profesión dura física y exigente. Así, esta mujer trabajadora presentaba fibromialgia, depresión y lumbalgia crónica.
«A pesar de su estado de salud, intentaba seguir trabajando y salir adelante. El problema es que su cuerpo respondía cada vez menos. Elena estaba diagnosticada de fibromialgia, lumbalgia crónica y depresión. Un cuadro clínico incapacitante que afecta tanto al cuerpo como a la mente», explica la abogada Marina Alaminos.
Durante años, Elena probó con diferentes tratamientos y estuvo tratada por distintos especialistas médicos. Sin embargo, los tratamientos no funcionaban y no generaban mejoría. El dolor seguía cada día y su situación era más insostenible. Aguantó durante varios años en esta situación.
Ante ello, llegó un día en el que Elena decidió solicitar una baja médica. Cuando agotó el tiempo máximo de baja médica, el INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social) inició un expediente de incapacidad permanente. Elena superó el Tribunal Médico y espero con optimismo la resolución.
En aquel momento, Elena esperaba que el INSS le reconociera la incapacidad permanente. Pero nada más lejos de la realidad. La Seguridad Social le denegó la incapacidad permanente. «Después de años de dolor y de tratamientos sin mejoría, el INSS le dijo que tenía que volver a su puesto de trabajo. Elena estaba desesperada. Se sentía frustrada, angustiada y decepcionada», señala Marina Alaminos.
Incapacidad permanente absoluta tras años de lucha
Elena no se rindió y decidió seguir luchando por su incapacidad permanente. Entonces, presentó una Reclamación Previa. Un trámite administrativo que también fue desestimado por parte del Instituto Nacional de la Seguridad Social.
En una situación desesperada, esta trabajadora se puso en contacto con el despacho de Marina Alaminos para que estudiaran su caso y analizaran las posibilidades de éxito en caso de acudir a la vía judicial.
Después de recopilar todos los informes médicos y examinar su situación, Alaminos consideró que su clienta cumplía todos los requisitos para obtener una incapacidad permanente en grado de absoluta. «Entendimos que Elena tenía derecho a una incapacidad permanente absoluta. La combinación de sus patologías afectaba a su capacidad laboral global», manifiesta la mencionada abogada.
Por ello, interpusieron una demanda contra el INSS y llevaron el caso a la vía judicial. El juez fue claro en su resolución y le reconoció a Elena el derecho a cobrar una incapacidad permanente absoluta. «La sentencia era tan clara que el INSS ni recurrió», defiende Marina Alaminos.
Así, Elena pasó de no recibir nada por parte del INSS al reconocimiento de una incapacidad permanente absoluta por la vía judicial. Ahora, esta empleada del hogar cobra una pensión con una cuantía equivalente al 100% de su base reguladora.




