La salud mental también puede dar derecho a una incapacidad permanente en España. Las personas que sufren una depresión mayor que les impide desarrollar su trabajo de forma habitual pueden solicitar esta prestación a la Seguridad Social, siempre que la enfermedad sea grave y se considere previsiblemente definitiva.
No obstante, el diagnóstico de depresión por sí solo no garantiza el reconocimiento de la incapacidad. El Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) valora las limitaciones reales que provoca la enfermedad en la capacidad laboral del trabajador.
Qué tiene en cuenta el INSS
A la hora de valorar una incapacidad permanente por depresión mayor, el tribunal médico analiza diferentes aspectos del cuadro clínico del trabajador:
- La gravedad y la cronicidad de la enfermedad.
- La respuesta a los tratamientos farmacológicos y psicológicos.
- La duración del seguimiento psiquiátrico.
- Los episodios de recaída o los ingresos hospitalarios.
- Las exigencias concretas de la profesión que desempeña.
Por ello, resulta fundamental contar con informes médicos detallados y actualizados del especialista en psiquiatría. Estos documentos son la principal prueba para acreditar que la enfermedad limita de forma severa la capacidad de trabajar.
Grados de incapacidad permanente
La incapacidad permanente total se reconoce cuando la depresión impide realizar la profesión habitual, pero permite dedicarse a otra distinta. En este caso, la pensión equivale al 55% de la base reguladora.
Por su parte, la incapacidad permanente absoluta se concede cuando la enfermedad inhabilita al trabajador para cualquier profesión u oficio. La pensión equivale al 100% de la base reguladora. Los tribunales han reconocido este grado en casos de depresión mayor recurrente con mala respuesta al tratamiento.
Requisitos de cotización
Además de acreditar la enfermedad, el trabajador debe cumplir con un periodo mínimo de cotización a la Seguridad Social, que varía en función de su edad en el momento de la solicitud. Si la incapacidad deriva de una enfermedad común, este requisito es obligatorio.
Por todo ello, las personas con depresión mayor que no puedan trabajar deberían recopilar todo su historial clínico antes de iniciar el procedimiento. Si el INSS deniega la incapacidad, siempre es posible presentar una reclamación previa y acudir posteriormente a la vía judicial.