Cada vez más personas mayores en España dependen de una pensión no contributiva de jubilación. Según los datos recogidos por medios como Libertad Digital o La Gaceta, el número de estas pensiones ha pasado de 257.023 en 2018 a 305.867 en agosto de 2026. Es decir, un aumento de alrededor del 19%.
Se trata de pensiones dirigidas a mayores de 65 años que no han cotizado lo suficiente para cobrar una pensión contributiva y que carecen de recursos económicos suficientes.
Cuánto se cobra en 2026
Según el IMSERSO, la pensión no contributiva íntegra es de 8.803,20 euros al año en 2026. Esto equivale a 628,80 euros al mes, repartidos en 14 pagas.
La cuantía puede ser menor en función de los ingresos del beneficiario o de su unidad de convivencia. En cualquier caso, la cuantía mínima es de 2.200,80 euros al año, es decir, 157,20 euros al mes.
Además, cuando conviven varios beneficiarios en el mismo hogar, la cuantía individual se reduce. Por ejemplo, con dos beneficiarios, cada uno cobra como máximo 7.482,72 euros al año.
Requisitos para cobrarla
Para acceder a una pensión no contributiva de jubilación es necesario cumplir los siguientes requisitos:
- Tener 65 años o más.
- Haber residido legalmente en España durante diez años entre los 16 años y la edad de jubilación, de los cuales dos deben ser consecutivos e inmediatamente anteriores a la solicitud.
- No superar el límite de ingresos: en 2026, una persona que vive sola no puede tener rentas anuales iguales o superiores a 8.803,20 euros.
Cuando la persona convive con otros familiares, el límite de ingresos aumenta en función del número de convivientes y del grado de parentesco.
Una subida extra prevista para 2027
Cabe destacar que la Ley General de la Seguridad Social prevé que en 2027 la pensión no contributiva alcance el 75% del umbral de la pobreza de un hogar unipersonal. Por ello, estas pensiones deberán tener una subida superior a la del IPC el próximo año.
La solicitud de la pensión no contributiva se presenta ante los servicios sociales de cada comunidad autónoma o, en Ceuta y Melilla, ante el IMSERSO.
Con todo ello, el crecimiento de estas pensiones refleja la realidad de miles de personas mayores que llegan a la jubilación sin haber podido cotizar lo suficiente para cobrar una pensión contributiva.