Retrasar la jubilación tiene premio: la Seguridad Social suma un 4% a la pensión por cada año de demora o paga un cheque único a quien siga trabajando después de la edad ordinaria

Así como adelantar la jubilación supone recortes en la pensión, retrasarla tiene recompensa. La Seguridad Social premia a los trabajadores que deciden seguir en activo más allá de la edad ordinaria de jubilación con un incremento en su pensión, un pago único o una combinación de ambos.

Es lo que se conoce como jubilación demorada, regulada en el artículo 210 de la Ley General de la Seguridad Social, y que fue reformada en 2023 y de nuevo en 2025 para hacerla más atractiva.

Quién puede acceder

Pueden beneficiarse de la jubilación demorada los trabajadores que, habiendo cumplido la edad ordinaria de jubilación y reuniendo al menos 15 años cotizados, siguen trabajando y retrasan el acceso a su pensión. En 2026, la edad ordinaria es de 66 años y 10 meses, o de 65 años para quienes acrediten 38 años y 3 meses cotizados.

Las tres opciones

Por cada año completo de demora, el trabajador puede elegir entre tres modalidades:

  • Un porcentaje adicional del 4% sobre la base reguladora por cada año completo cotizado entre la edad ordinaria y la fecha de jubilación. Este incremento se cobra en cada mensualidad durante toda la vida.
  • Una cantidad a tanto alzado, el llamado cheque, que se cobra de una sola vez al jubilarse. Su importe depende de los años cotizados y de la cuantía de la pensión inicial.
  • Una combinación de ambas opciones, en los términos que fija la ley.

La elección se realiza en el momento de solicitar la pensión y no se puede modificar después, por lo que conviene hacer los cálculos con calma.

La novedad de 2025: complementos por semestres

Desde el 1 de abril de 2025, tras la reforma aprobada a finales de 2024, se introdujo una mejora para quienes retrasan su jubilación más de un año. A partir del segundo año de demora, el incremento se puede generar por cada periodo de seis meses, con un 2% adicional por semestre, en lugar de exigir años completos.

De esta forma, un trabajador que retrasa su jubilación dos años y medio no pierde el beneficio de esos últimos seis meses.

Qué opción conviene más

La respuesta depende de cada caso. El incremento porcentual resulta más interesante para quienes esperan cobrar la pensión durante muchos años, ya que se acumula mes a mes. El cheque, en cambio, permite disponer de una cantidad importante desde el primer momento.

Hay que tener en cuenta que el pago único tributa en el IRPF en el ejercicio en que se cobra, lo que puede elevar la factura fiscal de ese año. Por eso, los expertos recomiendan valorar también el impacto fiscal antes de decidir.

Si la pensión alcanza el máximo

En el caso de los trabajadores con pensiones elevadas, el incremento puede chocar con el límite de la pensión máxima, fijado en 2026 en 3.359,60 euros al mes. Para estos casos, la ley prevé que el porcentaje adicional que no se puede aplicar se abone como una cantidad anual complementaria, calculada sobre el importe de la pensión máxima vigente en cada momento. En Tododisca explicamos quién puede cobrar la pensión máxima de 2026.

Demorada o activa

La jubilación demorada no debe confundirse con la jubilación activa, que permite cobrar parte de la pensión mientras se sigue trabajando. Ambas figuras pueden combinarse en algunos casos, aunque los incentivos por demora no aumentan mientras se está en jubilación activa. En Tododisca contamos cómo un fontanero puede seguir trabajando después de jubilarse y cobrar hasta el 100% de su pensión.

En definitiva, retrasar la jubilación permite mejorar la pensión de forma notable. Con un 4% por cada año de demora, quien trabaja tres años más allá de la edad ordinaria cobrará una pensión un 12% superior durante toda su vida.