El 11,9% de las nuevas altas de jubilación en España corresponde ya a jubilaciones demoradas, es decir, a personas que siguen trabajando más allá de su edad ordinaria de retiro. En 2019 esa proporción era del 4,8%. Se ha multiplicado por dos y medio en siete años. La edad media de jubilación ha subido en paralelo hasta los 65,4 años, frente a los 64,4 de aquel mismo ejercicio, según los datos publicados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones el 28 de julio de 2026.
Es el cambio de comportamiento más significativo del sistema de pensiones español en la última década, y no ha llegado por obligación legal, sino por incentivos.
Qué es exactamente la jubilación demorada
Se llama jubilación demorada a la que se produce después de haber cumplido la edad ordinaria y reunir el periodo mínimo de cotización. No es que la persona no pueda jubilarse: es que decide no hacerlo.
La ley premia esa decisión con tres modalidades entre las que el trabajador elige:
- Un porcentaje adicional sobre la pensión por cada año completo de demora.
- Un pago único por cada año completo trabajado de más.
- Una combinación de ambas fórmulas.
Cabe recordar que la elección se hace en el momento de solicitar la pensión y que no se puede modificar después, por lo que conviene simular las tres opciones antes de firmar.
Por qué cada vez más gente lo hace
Hay tres factores que se refuerzan entre sí. El primero es el propio incentivo económico, reforzado en la reforma de 2023. El segundo es el endurecimiento gradual de las condiciones para jubilarse antes: en 2026 la edad ordinaria está en 66 años y 10 meses para quien tenga menos de 38 años y 3 meses cotizados, y en 65 años para quien supere ese umbral.
El tercero es el efecto espejo de la jubilación anticipada y sus coeficientes reductores: adelantar el retiro dos años puede costar hasta un 21% de la pensión de por vida en la modalidad voluntaria. Quien hace los números a menudo concluye que aguantar sale a cuenta.
Los datos de fondo del sistema
El resto de la fotografía de julio de 2026 ayuda a entender el contexto:
- Pensión media del sistema: 1.372,2 euros al mes, un 4,6% más que un año antes.
- Pensión media de jubilación: 1.573,7 euros, un 4,5% más.
- Pensión media de viudedad: 975,7 euros.
- Número total de pensiones: 10,5 millones, para más de 9,5 millones de pensionistas.
- Nómina mensual: 14.430 millones de euros.
La diferencia entre la pensión media del sistema y la de jubilación se explica por el peso de las pensiones de viudedad y de orfandad, sensiblemente más bajas.
A quién le compensa demorar y a quién no
La respuesta depende de dos variables: la esperanza de vida y el punto de partida de la base reguladora. Quien ya alcanza el 100% de la base reguladora y trabaja en un empleo poco exigente físicamente suele salir beneficiado. Quien tiene una carrera de cotización corta obtiene un incremento porcentual sobre una base pequeña, y el efecto es más modesto.
Por el contrario, hay un límite que conviene tener presente: la pensión máxima, fijada en 3.359,60 euros mensuales en 2026. Los incentivos por demora tienen un tratamiento específico cuando se roza ese tope, y ahí la simulación previa deja de ser recomendable para pasar a ser imprescindible.
Lo que viene
Si la tendencia se mantiene, la edad media de jubilación seguirá acercándose a la ordinaria, algo que el sistema persigue desde hace años sin haber tenido que elevar la edad legal por encima de lo ya previsto. Es decir: el efecto se está consiguiendo por la vía de los incentivos y de la compatibilidad entre pensión y trabajo, no por la del calendario.
Con todo, el dato del 11,9% sigue significando que casi nueve de cada diez nuevos jubilados españoles se retiran en cuanto pueden.




