«Somos un dúo perfecto: yo ponga la elegancia y tu pones la queja». Tanto Iván Davidovich como Gonzalo Giles pertenecen al colectivo de la discapacidad. En sendos casos, el motivo es el mismo: son mudos, por lo que la posibilidad de hablar está inhibida, pero no la de emitir mensajes ni el poder de comunicarse.
A través del humor, han logrado hacerse un hueco en el poderoso mundo de la información; de hecho, Giles es periodista y escritor, por lo que conoce sobradamente cómo funciona ese sector. En su conjunto proyecto de ‘Mudo con Rueditas‘ los tabúes son más bien escasos, hablando de variados temas de interés.
Discapacidad es la pieza fundamental, pero no la única; también se comenta las medidas de accesibilidad y de inclusión que repercuten en este colectivo, temas de política y de la Comunicación Alternativa Aumentativa, una temática de que Gonzalo se califica como «asesor» en base a su propia experiencia.
La inclusión es funcional
No tener la capacidad de hablar ni de emitir palabras no significa estar callado. Ni mucho menos. Gonzalo Giles e Iván Davidovich son el perfecto ejemplo de esta rotunda afirmación. Ambos jóvenes son mudos, por lo que tienen una discapacidad asociada, pero son capaces -muy capaces- de comunicarse.
Ya sea mediante Lengua de Signos, sistemas de comunicación adaptados o incluso gestos, tanto Gonzalo como Iván han decidido emprender un proyecto común: ‘Mudo con Rueditas‘. A través del humor, han logrado crear «contenido sin frenos», donde los temas que tratan generan interés entre la audiencia.
Uno de los argumentos que más y mejor desarrollan es uno con el que están estrechamente familiarizados: la inclusión de las personas con discapacidad en la vida social y laboral, formando parte activa de todas las áreas. De hecho, nadie mejor para hablar de un concepto tan importante que quien lo reclama y lo necesita como un derecho fundamental.
«La verdadera inclusión se nota cuando algo funciona en la vida real», detallan desde ‘Mudo con Rueditas’. Continúan afirmando, mediante redes sociales, donde tienen un activo rol como usuarios, que la inclusión es efectiva y real «cuando no necesita explicaciones extra y no depende de que alguien ‘ayude’«.
Por ello, valoran la importancia de que «diseñar con intención es pensar en todos desde el inicio, no adaptar después». Por tanto, ambos jóvenes con discapacidad tienen una idea muy clara y afianzada, que comparten con su comunidad de seguidores: «Si no es funcional no es inclusión«.
Menos palabras, más cambios
Es un secreto a voces que, de momento, la inclusión de personas con discapacidad en determinadas áreas sociales se antoja lejana, siendo más teoría que práctica y más palabras que cambios. Entre estas realidades cabe mencionar la inclusión laboral, donde los candidatos con algunas condiciones quedan relegados, fomentando la desigualdad de oportunidades.
En esta línea, las personas con discapacidad, mediante Gonzalo e Iván, expresan que la inclusión debe estar alejada del marketing y de la publicidad, así como de las palabras vacías; la verdadera intención inclusiva «es abrir puertas, ceder lugares y repartir poder» entre todos los empleados del sector laboral.
Finalmente, los fundadores de ‘Mudo con Rueditas’, cuyas voces «no se callan» y sus mentes no paran de maquinar, estiman que «la inclusión no se declara, se practica«. Esa reflexión es amplia y extensible a cualquier persona, siendo un derecho fundamental y de alcance universal.






