Acceder al mercado laboral no siempre es un proceso sencillo para los candidatos que, tras un largo y complejo periodo de formación, aspirar a encontrar ese trabajo con el que siempre han soñado. Esta tesitura se acentúa, todavía más, en el caso de las personas con discapacidad.
Este colectivo presenta numerosas trabas que permitan disminuir la tasa de desempleo, a pesar de que, en palabras de Antonio Sánchez de Amo, presidente de la Asociación de Personas con Discapacidad Verdiblanca de Almería, «el trabajo es, ante todo, un derecho fundamental del ser humano», citan desde la entidad BBVA.
En esta línea, cuando una persona con discapacidad logra poder emplearse en un puesto de trabajo, se genera un clímax de bienestar personal y social, que repercute en su calidad de vida e, indirectamente, también beneficia a la empresa contratante. Es un perfil que no debe pasar desapercibido para las corporaciones.
Acceso al empleo de personas con discapacidad
«El trabajo es un derecho individual con beneficios colectivos. Este permite que las personas con discapacidad contribuyan a su comunidad y al crecimiento de su entorno», recuerda Sánchez de Amo. Se trata de una relación de reciprocidad en la que, incluso, es la propia sociedad y convivencia quienes mayormente salen beneficiadas.
De acuerdo con los expertos en esta materia, la contratación de este perfil de candidatos repercute en la responsabilidad social de las empresas y les permite tener una ‘mirada distinta’ sobre la discapacidad. Se debe priorizar la capacidad de la persona antes que la condición. Siempre.
El Instituto Nacional de Estadística -INE-, con fecha de 2024 y según ha recogido BBVA, estima que «la tasa empleo de las personas con discapacidad subió hasta el 28,9 %, mientras que su salario medio anual en 2023 fue de 23.159,7 euros, aún un 17,9 % inferior al de los trabajadores sin discapacidad«.

Por otra parte, según el mismo estudio, «la tasa de actividad en este colectivo evidencian una realidad: más del 64% de estas personas en edad laboral ni tiene ni busca trabajo«. En esta línea, un amplio porcentaje de personas que nutren esta comunidad tilda su propia discapacidad como la principal barrera a la hora de lograr oportunidades profesionales.
Por ello, ante una realidad más que palpable, los colectivos de la discapacidad reclaman la puesta en marcha de políticas públicas y programas de inclusión laboral real «que promuevan la participación activa de las personas con discapacidad en el mercado laboral», citan desde la entidad bancaria. No se puede obviar a una comunidad tan poblada y con tanto talento por ofrecer.
Beneficios de la inclusión laboral
El acceso al empleo de perfiles con alguna discapacidad es un factor esencial para el crecimiento económico, social y político de una nación. Así lo demuestran los datos. Además, la Fundación ONCE, mediante su programa INSERTA, ha reflejado en qué tres aspectos repercuten de manera positiva esta contratación.
En primer lugar, tiene un impacto significativo en las propias personas con discapacidad, cuyas relaciones interpersonales o el bienestar material, físico y emocional aumenta de forma notable; en segunda instancia, afecta a la sociedad, que ve con buenos ojos el el aumento de nuevos puestos de trabajo.
Así mismo, los perfiles de personas con discapacidad mejoran a las propias empresas contratantes, que afirman que la contratación de personas con discapacidad mejoraba la diversidad, la motivación y el ambiente laboral.
Por tanto, se concluye que disminuir la tasa de desempleo de las personas con discapacidad «garantiza un derecho fundamental, mejora la autonomía económica y refuerza la inclusión social, mencionan desde la entidad financiera BBVA.






