Aceptar la discapacidad es un proceso interno de índole completamente personal, temporal y moral. Algunas veces llega antes, otras después o, simplemente, aparece y desaparece, como si de arte de ‘magia se tratase’. Pero de pócimas tiene poco: es una digestión de una realidad que nadie desea lidiar, pero de la que no hay más remedio.
Nadie mejor para hablar de lo que significa vivir con una discapacidad que las propias personas que presentan esta condición. Sus testimonios son una permanente oda al significado de la vida y a cómo se puede disfrutar de las pequeñas cosas desde un prisma diferente; uno que jamás se había podido, si quiera, imaginar.
Miriam Martínez (@miriammartinez_atl), por tanto, es una de esas personas a las que siempre merece la pena escuchar. Sus palabras nunca están elegidas al azar y siempre revelan un significado que ayuda a otro individuo en algún detalle vital. En esta ocasión, ha querido compartir qué es y cómo se desarrolla la adaptación a una vida con discapacidad.
Adaptación a una discapacidad
Hoy en día, Miriam Martínez es atleta paralímpica, conferencista motivacional y creadora de contenidos en redes sociales. Pero en 2018 su vida «cambió para siempre». En 2018, esta deportista fue diagnosticada con una enfermedad autoinmune degenerativa, acompañada de la Esclerosis Múltiple y dos síndromes poco frecuentes.
También presenta un grado de discapacidad reconocido del 74%. Sin embargo, estas condiciones no son más que unas características en la vida de Miriam, porque lo que realmente le define es «mi lucha por aceptar, perdonar y construir«. Esa aceptación fue la que modificó para siempre su forma de vivir la vida.
Ahora, desde su perspectiva, intenta trasladar cómo es el proceso de adaptación a una situación de discapacidad. Ella lo ha vivido, lo ha experimentado y le ha costado. Pero lo ha conseguido, a pesar de que hay días en los que todo se tinta de color negro: «En el cambio está la oportunidad, si no te adaptas estás muerto», expone.
Por tanto, el concepto de adaptación está ligado a una idea fundamental: «Quedarse atrás en el lamento no sirve de nada, así que o te adaptas o estás perdiendo tu vida». Miriam anima, por tanto, a aceptar esos cambios sin resistencia, a desarrollarse en nuevos entornos y a comprender esta nueva realidad de la discapacidad.
Igualmente, también cree en la importancia de tolerar la incertidumbre como parte de este proceso, a «navegar por aguas desconocidas con confianza» y a observar y aprender de cada nueva experiencia. La vida, con la llegada de una discapacidad sobrevenida, cambia; sólo hay que tratar de adaptarnos a ese cambio. Miriam lo ha hecho.
Convertir las palabras en realidad
Desde su faceta de conferencista motivacional, Miriam Martínez sabe cómo concienciar a su audiencia en relación a la discapacidad. Su discurso va de la mano de una impresionante superación personal, pero, especialmente, de una capacidad de adaptación digna de admirar, como el resto de su vida.
Miriam encontró refugio en el deporte, un área que le permitía «tener una razón para levantarme cada día». Le impulsó hasta competir en los Juegos Paralímpicos, pero su cuerpo seguía librando «batallas silenciosas», explica. Así que se puso en manos de profesionales para entender que el perdón no es para los demás, sino para uno mismo».
Ahora, desde su posición, Miriam desea transmitir que «la vida es una aventura que merece ser vivida, sin importar las limitaciones». Para ella, como ha demostrado a lo largo de los años, «los límites no están sólo para superarlos. Están para reinventarse«.
Esta deportista, conferenciante y creadora de contenido se quedó «desnuda delante de la vida». Una vez que se vio con la discapacidad instalada en su propia vida, conjugó cuatro verbos que le han cambiado para siempre: «parar y respirar; aceptar y tirar adelante«.




