La silla de ruedas no es una limitación. Todo lo contrario. Es un accesorio que permite a las personas con discapacidad o movilidad reducida alcanzar la mayor independencia posible y promover su autonomía personal. De hecho, son los propios integrantes de este colectivo quienes exponen los amplios beneficios que les aporta.
Noelia Olivera (@nowe2), en este sentido, es una deportista que hace uso de su silla de ruedas debido a una discapacidad, motivada a causa de un accidente de tráfico. Una vez que logró aceptar y entender cómo iba a ser el resto de su vida, se ha dedicado a divulgar el uso de la silla de ruedas y a derribar prejuicios sobre ella.
Bajo su experiencia y lo que ha podido contrastar en primera persona, la sociedad continúa viendo en la silla de ruedas una «incapacidad total», acompañada de palabras como «tragedia», «límites» o «lástima», que son algunas de las que cita Olivera. Para ella, sin embargo, es «autonomía, movimientos, decisión y vida«.
‘Reglas’ de la silla de ruedas
‘Ramonita’ es el peculiar nombre con el que Noelia Olivera ha ‘bautizado’ a su silla de ruedas, prueba de la excelente relación que tiene con este complemento y que le permite vivir su discapacidad con la mayor independencia y autonomía posible, alejada de los prejuicios de la sociedad y avanzando siempre con firmeza.
Así mismo, la propia Noelia ha querido describir una serie de ‘reglas’ en relación a las personas con discapacidad y al uso de una silla de ruedas. En primer lugar, invita a «no digas ‘pobrecita’» porque «no estoy aceptando compasión». En segundo lugar, se decanta por no asumir «incapacidad total», ya que la silla «no apaga habilidades».
Acto seguido, ruega por no hablar «más lento» a personas usuarias de silla de ruedas: «Uso ruedas, pero no perdí el poder de la comprensión». Igualmente, la siguiente ‘regla’ se basa en «no preguntes a otros si yo puedo; estoy aquí y puedo responder» por sí misma.
La silla de ruedas no le ha robado a Noelia la capacidad de trabajar, que es uno de los prejuicios más recurrentes alrededor de su discapacidad. También tiene una vida plena en el sentido amoroso, lo que le hace rogar no ser felicitada por el simple hecho de salir de su casa: «Estoy viviendo, no superando una prueba extrema».
En este punto, Noelia estima que «la silla de ruedas no me hace dependiente«, sino que es «la falta de accesibilidad» lo que provoca la dependencia de muchas personas con discapacidad, indicando que no se trata de ningún favor, sino «un derecho» fundamental. Finalmente, Olivera invita a no mirar con lástima, que es un sentimiento que «incomoda más que las ruedas«.
No anula capacidades
‘Ramonita’, la silla de ruedas de Noelia Olivera, «no es una metáfora triste«, como ella misma la define; más bien, de acuerdo con esta joven deportista, «es una herramienta concreta que me permite moverme, trabajar, entrenar, amar, vivir«. Sin este complemento, su vida sería menos plena y más dependiente.
Del mismo modo, Olivera aclara que «la discapacidad no es inutilidad» y que «la silla de ruedas no anula capacidades». Y continúa afirmando que «lo que realmente limita es la falta de accesibilidad y la costumbre de mirar desde la compasión en vez del respeto«.
Noelia no quiere trasladar una sensación de pena ni lamentos, sino que reivindica accesibilidad y dignidad: «Necesito rampas, necesito derechos garantizados y necesito menos suposiciones y más información». Por ello, concluye indicando que «si ves una silla de ruedas y piensas ‘pobre’, lo que necesita actualización no es mi vida, sino tu mirada«.




