María Eugenia (@eugemarcuzzi) es la madre de Juan Martín, un pequeño que nació con atresia de esófago tipo III, una malformación congénita que «compromete la vida del paciente si no se soluciona mediante cirugía en el período neonatal», explica el Ministerio de Sanidad de España.
Recientemente, madre e hijo han decidido lanzarse al poderoso y divulgativo mundo de las redes sociales para compartir, visibilizar y poner en conocimiento la atresia de esófago de Martín. Actualmente, el pequeño tiene siete años de edad y convive con esa condición desde nacimiento.
«Durante todo este tiempo hemos vivido momentos muy difíciles, pero también un aprendizaje enorme que me ayudaron a transformarme como madre y como persona», revela ‘Euge’. Con el deseo de trasladar esa sensación a otras figuras maternas o familias, María Eugenia comparte la historia de su hijo con esta extraña malformación.
Juan Martín, un niño con atresia de esófago tipo III
Como la propia madre de Juan Martín indica, la atresia de esófago es una patología compleja con la que su pequeño lleva viviendo desde el momento de su nacimiento. Es una malformación que, incluso, pudo poner su vida en riesgo si no hubiese sido por la rápida intervención del equipo médico.
Ahora, se ha decidido por compartir la experiencia de su familia mediante redes sociales, donde está comenzando a mostrar, divulgar y dar visibilidad a la atresia de esófago del pequeño: «Del otro lado puede haber un montón de familias pasando por lo mismo, sintiéndose perdidas o con miedo», indica ‘Euge’.
Así mismo, como ha comentado la madre de esta familia, este no es más que «nuestro primer paso para compartir un pedacito de nuestra historia y para acompañar, para escuchar y para que ninguna familia se sienta sola«. Las mismas sensaciones que ella pudo vivir y experimentar en el momento del diagnóstico.

Las redes sociales de María Eugenia, además, son un escenario de permanentes demostraciones de amor hacia su hijo Juan Martín: «Mi ‘guerrerito’ más fuerte, me has enseñado tanto desde llegaste a este mundo dándolo todo por quedarte y aquí estamos», escribe.
De la misma manera, y dada la gravedad de la situación que condujo la atresia de esófago III, «nunca me iba a imaginar poder disfrutarte así en los momentos mas difíciles que nos tocó pasar», precisa ‘Euge’. Por ello, insiste en que «solo quiero darte la mano y caminar juntos toda la vida seguir aprendiendo y vivir siendo inmensamente feliz como te mereces ser».
Obstrucción del tracto digestivo
De acuerdo con el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España, la atresia de esófago se define como «una malformación congénita caracterizada por la falta de un segmento del esófago, creando una falta de continuidad y por lo tanto genera una obstrucción del tracto digestivo«.
Esa característica deriva en una comprometida situación que pone en serio riesgo la vida del paciente, obligando a una intervención «mediante cirugía en el período neonatal» para evitar complicaciones mayores. Así mismo, el tipo más común de atresia de esófago es la que se asocia a fístula traqueoesofágica distal, contando con el 85% de los diagnósticos.
Así mismo, como valora la entidad gubernamental, se trata de una patología que «supone un desafío al cirujano pediátrico» debido a que «se trata de una cirugía compleja de reconstrucción esofágica y del cierre de la comunicación con la tráquea». Por ello, «ha de realizarse en el período neonatal y en pacientes que suelen presentar otras anomalías congénitas».
Las principales malformaciones asociadas son cardiacas, vertebrales, de extremidades, anorrectales o renales. Aun así, «los pacientes con atresia de esófago requieren un seguimiento hasta llegar a la edad adulta por parte de un equipo multidisciplinar para controlar, diagnosticar precozmente y tratar las potenciales complicaciones a largo plazo de esta malformación», concluye Sanidad.




