Santiago, un ciudadano que trabajaba como funcionario de prisiones, ha logrado el reconocimiento de una pensión de incapacidad permanente absoluta por depresión grave. Gracias a este reconocimiento, tendrá derecho a cobrar una pensión con una cuantía equivalente al 100% de su base reguladora.
Los profesionales de ‘CampmanyAbogados’, especialistas en incapacidad laboral, han sido los encargados de llevar su caso. «Llevaba años sumido en una depresión muy grave que le impedía realizar cualquier tipo de profesión e incluso actividades de la vida diaria», argumentan desde el mencionado despacho de abogados.
Incapacidad permanente por depresión grave
Santiago presentaba un cuadro de depresión grave y ansiedad crónica. Cuando ya no aguantaba más, este trabajador decidió solicitar el reconocimiento de una incapacidad permanente por la vía administrativa. Sin embargo, la Seguridad Social le denegó la solicitud.
A través de sus redes sociales (@campmanyabogados), desde ‘CampmanyAbogados’ explican que «el INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social) le negó la incapacidad porque decía que estaba orientado para realizar sus actividades e incluso porque estaba cuidando a su madre».
Ante esta situación, el trabajador decidió seguir luchando por su incapacidad permanente. Para ello, se puso en contacto con los profesionales de ‘CampmanyAbogados’, para que estudiaran su caso y las posibilidades de éxito al acudir a la vía judicial.
Los profesionales del mencionado bufete de abogados pudieron corroborar que Santiago cumplía las condiciones para tener derecho a una incapacidad permanente absoluta. Es decir, entendían que las limitaciones no solamente afectaban a su profesión habitual como funcionario de prisiones, sino que también tenían una incidencia directa para el desarrollo de cualquier actividad laboral con un mínimo de eficacia y productividad.
El caso llegó al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña
Desde ‘CampmanyAbogados’ argumentan que «fuimos a juicio y conseguimos demostrar que su trastorno era crónico y grave. Y que le impedía realizar cualquier tipo de profesión». Sin embargo, la primera instancia fue desestimatoria por parte del Juzgado de lo Social.
A pesar de ello, el equipo de abogados que llevaba el caso de Santiago estaba convencido de que el trabajador cumplía con los requisitos para tener derecho a cobrar una pensión de incapacidad permanente absoluta. Por ello, presentaron un recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.
Finalmente, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña estimó el recurso y le reconoció al trabajador la incapacidad permanente absoluta. «La salud mental es incapacitante al igual que la salud física», defienden los abogados del bufete.
Obtener el reconocimiento de una incapacidad permanente absoluta en España otorga el derecho a cobrar una pensión con una cuantía equivalente al 100% de la base reguladora del trabajador. Actualmente, este grado de incapacidad laboral no es compatible con el desarrollo de ninguna actividad laboral.
Una de las ventajas de la incapacidad permanente absoluta es que la pensión no tributa por el IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas). Eso sí, mientras la persona beneficiaria no cumpla la edad ordinaria de jubilación, la pensión de incapacidad permanente absoluta siempre puede ser revisada por parte del Instituto Nacional de la Seguridad Social.




