Vivir con una discapacidad sobrevenida es una tarea de adaptación que requiere cierto tiempo para aprender a asentar las bases de esa ‘nueva vida’. No siempre es sencillo y necesita espacio para que los sueños previstos anteriormente, ya esfumados, den paso a nuevas metas por conseguir. Carlos Tatay (@carlostatay99) es un verdadero ejemplo de ello.
Como piloto de automovilismo lesión medular, Tatay, desde su accidente, ha tratado de divulgar la discapacidad con el firme objetivo y convencimiento de lograr su normalidad en la sociedad. De hecho, hace uso frecuente de las redes sociales para intentar que los mensajes calen en una audiencia de masas.
En esta línea, este deportista no esconde la ‘otra’ cara de la lesión medular y la muestra tal y como es: frustraciones, lamentos e impotencias acompañados de otros momentos de confianza, seguridad y felicidad sobre una silla de ruedas. Aun así, hay miedos y preocupaciones que vencer tras un diagnóstico como este.
Superar miedos tras una lesión medular
«Tener miedos no significa ser menos valiente pero tener miedos y superarlos sí que es de valientes», escribe Carlos Tatay en una de sus más recientes publicaciones sobre cómo ha tenido que adaptar su vida a la lesión medular. No sólo desde el plano físico, sino también desde el emocional.
Desde que sufrió el accidente, este piloto de automovilismo es consciente de que «muchas cosas han cambiado» en su vida. Así, menciona que «algo que se vio seriamente tocado al principio fue mi propio ego», acompañado de una idea que incita a pensar «que eres menos que antes, pero fui capaz de enfrentarme a él y ganar cada batalla», revela.
Entre los «miedos» que le causó la lesión medular y que ha podido recuperar siendo usuario de una silla de ruedas, Carlos Tatay cita el hecho de «volver a quererme tal y como soy«, algo que hila con otra realidad, lejana hace no mucho tiempo: «Ir al gimnasio sin importar que me miren«.

De este modo, también afirma que ha dejado atrás la sensación de «sentirme menos que los demás» y «volver a disfrutar como cualquier persona«. Estos dos aspectos parecían utopías tras el diagnóstico de lesión medular; ahora, con el paso del tiempo, Tatay ha podido normalizar la discapacidad como una condición más en su vida.
Otra barrera importante ha sido el hecho de tomar conciencia para «dejar de pensar en lo que ya no puedo hacer para centrarme en como puedo hacerlo«, así como «poder volver a mantener relaciones» de amor y vivir una vida en pareja. En definitiva, Carlos Tatay ha vencido los miedos para recuperar la sonrisa.
Y lo ha hecho con el convencimiento y la seguridad de atreverse a contar su propia historia sin el miedo o el temor a ser juzgado por la sociedad, con la intención de siempre ayudar a los demás y con la firmeza de que normalizar la discapacidad es posible.
El sentimiento tras el diagnóstico
Enfrentarse a un diagnóstico de lesión medular en primera persona, Carlos Tatay lo define como «el peor proceso de mi vida». Ahora, con perspectiva, lo describe como «entender que jamás iba a volver a ponerme de pie, jamás iba a poder volver a caminar, ni montar en una moto, ni salir a correr por la montaña, ni sentirme libre«.
Rápidamente sintió que «algo no iba bien«, como si le hubieran «partido en dos mitades y empecé de dejar de sentir las piernas», recuerda. También rememora las terapias con psicólogos «para suavizar aquella realidad» que ya le iba a acompañar para siempre.
Tuvo que entender y aceptar por sí sólo que ya no iba a caminar jamás, algo que «nadie fue capaz» de decirle. Pero entonces todo cambió: «Aprendí que todo es cuestión de perspectiva y dejé de compararme con los demás» para volver a empezar de cero, abanderando su propia felicidad y no las circunstancias que le rodeaban.




