Ser capaz de alcanzar la autonomía personal es uno de los grandes objetivos que persiguen las personas que presentan algún tipo de discapacidad. Este hito permitirá vivir una vida con mayor independencia, que también tendrá su repercusión en el plano emocional.
Nicolás Veliz es un joven deportista con discapacidad visual, que cuenta con participaciones en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro en 2016 y Tokyo 2020, en la modalidad de Fútbol para ciegos. Ahora, es Técnico universitario de comunicación social y speaker, trasladando su propia historia a otras personas.
Así mismo, es un usuario activo en redes sociales, un universo mediante el que enseña contenido de interés para personas con, generalmente, discapacidad visual: alcanzar la autonomía, lectura compaginar esta condición con los estudios son algunos ejemplos que imparte este joven, de origen argentino.
La autonomía personal en personas con discapacidad
Hablar de autonomía personal en personas con discapacidad es hablar de independencia. También de normalidad sobre esta condición y de bienestar emocional. No obstante, para llegar a ese importante aspecto, este colectivo requiere herramientas sociales, tanto físicas, arquitectónicas como mentales.
En esta línea, Veliz estima que «muchas veces se confunde autonomía con querer hacerlo todo sólo», detalla en redes sociales; para él, sin embargo, «la autonomía es otra cosa». Nicolás insiste en que ese concepto se basa en «poder elegir cuando necesito una mano y cuando no; elegir cómo moverme, como organizarme y como vivir«.
Así, este deportista paralímpico indica que «a veces sólo y otras voy acompañado; en ocasiones pido ayuda y otras ocasiones no hace falta». Por ello, deja constancia que para las personas con discapacidad, «todo eso también es autonomía«, valorando la libertad de decisión en cada momento.

Igualmente, también asegura que «la verdadera independencia no está en demostrar nada, sino en tener la libertad de decidir». De hecho, esa ‘libertad’ que menciona Véliz en varias ocasiones a lo largo de sus publicaciones en redes sociales es el principal baluarte sobre el que se alza el colectivo de la discapacidad.
Precisamente, ser portador de una discapacidad no está reñido -o no tiene que estarlo- con ser una persona completamente libre para decantarse por lo que cree que es lo mejor para sus intereses. Igualmente, recuerda que «la autonomía muchas veces se confunde con hacerlo todo solo«. Y no es así.
La felicidad, en los pequeños detalles
Ser feliz es una decisión y una actitud. Pero no siempre es fácil coger las riendas para decidir y adoptar ese comportamiento que nos acerque a la felicidad. La vida está llena de pequeños baches y obstáculos que dificultan ese camino, pero todo depende desde el prisma con el que se mire.
De este modo, Nicolás Véliz, una persona con discapacidad visual, ha querido evidenciar que, para el colectivo al que pertenece, «la felicidad se encuentra en los pequeños detalles«. Así, menciona aspectos muy relacionados con la accesibilidad y con el comportamiento de la sociedad, orientado a la inclusión.
«Cuando el espacio está pensado para todos, la experiencia cambia», relata Véliz en redes sociales. Igualmente, su ejemplo de vida ale permite asegurar que «la felicidad no siempre está en algo enorme, sino que, a veces, está en pode moverte tranquilo por la ciudad». Algo tan aparentemente simple como ese detalle.




