Lucian Eduard, abogado y director técnico de ‘Fidelitis’, ha publicado un listado de enfermedades que pueden generar el derecho a cobrar una pensión de incapacidad permanente para un trabajador administrativo. La realidad es que las personas que ejercen en puestos administrativos también pueden obtener el reconocimiento de una incapacidad laboral permanente.
En este sentido, Eduard comenta que «existe la idea de que obtener una incapacidad permanente trabajando como administrativo es especialmente difícil porque se trata de una profesión sedentaria, sin grandes esfuerzos físicos ni cargas de peso. Sin embargo, trabajar sentado no significa necesariamente poder trabajar».
Listado de enfermedades para incapacidad permanente para un administrativo
En un proceso de solicitud de incapacidad permanente intervienen diferentes factores, entre los que se encuentra la profesión habitual del trabajador en cuestión. Así, es cierto que un trabajo como administrativo puede resultar más liviano que otras profesiones.
A pesar de las funciones propias de un puesto de trabajo como administrativo, existen determinadas enfermedades que pueden ocasionar limitaciones importantes a la hora de desarrollar esta profesión.
En cualquier caso, para que un trabajador administrativo obtenga el reconocimiento de una pensión de incapacidad permanente, no solamente es necesario el diagnóstico de una determinada patología. Es preciso valorar cómo repercuten las limitaciones en la profesión que desarrolla el trabajador en cuestión.
Así, el abogado Lucian Eduard aclara que «no existe una lista de enfermedades que concedan automáticamente una incapacidad permanente». En este sentido, añade que «dos personas con el mismo diagnóstico pueden tener limitaciones completamente diferentes».
Aunque se trata de una situación compleja, Lucian Eduard publica un listado con algunas enfermedades que pueden ocasionar el derecho a cobrar una pensión de incapacidad permanente para un trabajador administrativo:
- Síndrome del túnel carpiano.
- Artrosis.
- Fibromialgia.
- Patologías cervicales o lumbares graves.
- Hernias o lesiones discales.
- Migraña crónica.
- Secuelas de ictus.
- Enfermedades neurológicas.
- Depresión.
- Trastorno bipolar.
- Trastorno de ansiedad.
- Trastorno cognitivo.
- Secuelas derivadas de determinados tratamientos médicos.
- Síndrome de fatiga crónica.
Independientemente de la enfermedad que presente el trabajador, la clave se encuentra en las limitaciones y sus efectos sobre el desarrollo de la profesión como trabajador administrativo.
La complejidad de los trabajos como administrativos
Tal y como hemos comentado inicialmente, muchos ciudadanos en España creen que resulta más complicado obtener una incapacidad permanente siendo trabajador administrativo en comparación con otras profesiones.
En este sentido, Lucian Eduard argumenta que «cuando una profesión exige cargar grandes pesos, caminar continuamente o realizar esfuerzos físicos intensos, determinadas limitaciones pueden resultar más evidentes. En un administrativo, en cambio, puede aparecer el argumento de que se trata de un trabajo sedentario».
No obstante, al solicitar una incapacidad permanente para un trabajador administrativo, es fundamental explicar que una actividad aparentemente sedentaria también conlleva una serie de exigencias.
Por ejemplo, el director técnico de ‘Fidelitis’ indica que «la capacidad para permanecer sentado, utilizar las manos de manera repetitiva, mantener atención, trabajar con pantallas, cumplir horarios y conservar un rendimiento cognitivo adecuado puede resultar imprescindible».
Como conclusión, Eduard manifiesta que no existe ninguna profesión que quede excluida de un posible reconocimiento de incapacidad permanente por ser considerada poco exigente. Esto es algo que deben tener claro los ciudadanos.




