Marta, con un 79% de discapacidad y movilidad reducida: «Hay tres plazas PMR en mi calle y no puedo usar ninguna: todas acaban en un bordillo»

Marta tiene 39 años, nació con espina bífida y se desplaza en silla de ruedas manual. Tiene reconocida la movilidad reducida y un grado de discapacidad del 79%. En su calle hay tres plazas de aparcamiento reservadas para personas con movilidad reducida (PMR). Casi siempre están vacías. Y no porque se respeten, sino porque no sirven. «Las pintaron, pusieron la señal y se olvidaron de que alguien tiene que salir del coche», resume.

Según cuenta Marta a Tododisca, las tres plazas están en batería, en una calle con pendiente, y ninguna tiene un rebaje en la acera cerca.

«Todas acaban en un bordillo»

«Si aparco ahí, abro la puerta, monto la silla y me encuentro un bordillo de quince centímetros. Tendría que ir por la calzada, entre los coches, cuesta arriba, hasta el paso de peatones de la esquina», explica. «Hay tres plazas PMR en mi calle y no puedo usar ninguna».

Por eso, paradójicamente, aparca en una plaza normal más abajo, junto a un vado. «Allí sí puedo subir a la acera. Pero, claro, es una plaza normal: nadie me la guarda y a veces doy vueltas media hora», lamenta.

Plazas vacías que parecen innecesarias

Marta cree que estas plazas mal diseñadas hacen además un daño añadido. «Los vecinos ven que están siempre vacías y piensan que sobran. Luego dicen: “Para qué tantas plazas de minusválidos si nadie las usa”. Y no es que no las necesitemos, es que no podemos usarlas», señala.

Ha presentado dos escritos al ayuntamiento pidiendo que se rebaje el bordillo junto a una de ellas o que se trasladen a una zona llana. «Me contestaron que lo estudiarían. De eso hace un año», cuenta.

Qué dice la normativa

La normativa estatal de accesibilidad en espacios públicos urbanizados establece que las plazas reservadas deben situarse lo más cerca posible de los accesos peatonales, contar con una zona de aproximación y transferencia y estar conectadas con un itinerario peatonal accesible. En la práctica, muchas plazas PMR no cumplen las dimensiones ni las condiciones del BOE, algo que también han denunciado entidades como APAMEX en Extremadura.

«Una plaza PMR que no se puede usar no es una plaza PMR. Es pintura azul», concluye Marta.