Marta es una mujer que evitaba salir de casa porque caminar se había convertido en un suplicio para ella. Sin embargo, la administración solamente le reconoció una discapacidad del 24% y no le concedió la movilidad reducida.
El caso de Marta es el caso particular de una ciudadana en España. Sin embargo, pone de manifiesto la «injusticia» que se comete con muchas personas que cumplen realmente con los requisitos para obtener un determinado grado de discapacidad y movilidad reducida.
Marta solicitaba un grado de discapacidad y movilidad reducida
En concreto, el caso de Marta ha sido expuesto por la abogada Marina Alaminos a través de su cuenta oficial de Instagram (@marinaalaminos). Esta ciudadana siempre había llevado una vida normal, aunque hubo un momento en el que comenzó a sentir dolores.
Llegó un punto en el que caminar sin dolor se convirtió en un reto. Así, los médicos le diagnosticaron una grave afectación en ambas caderas. El deterioro durante años había sido tan importante que tuvieron que operarla para colocar una prótesis en su cadera derecha. Años después tuvieron que colocarle una prótesis en su cadera izquierda.
A pesar de las operaciones quirúrgicas, Marta continuaba teniendo importantes dificultades para caminar o para subir escaleras. Su vida había cambiado para siempre y presentaba importantes dificultades de movilidad.
Debido a esta situación, decidió solicitar el grado de discapacidad y la movilidad reducida. A pesar de su estado, la administración únicamente le reconoció un grado de discapacidad del 24% y tampoco le concedió la movilidad reducida.
Decidió pedir ayuda para lograr la movilidad reducida
Tras la decisión adoptada por la administración pública, Marta contactó con la abogada Marina Alaminos para que analizara su caso. «Cuando revisé toda la documentación, lo tuve claro: la resolución no reflejaba la realidad», asegura Alaminos.
Además, esta reconocida abogada añade que «los informes médicos describían unas limitaciones mucho más importante de las que se habían tenido en cuenta». Por todo ello, Marina Alaminos preparó y presentó una Reclamación Previa por la vía administrativa.
En este sentido, acreditó que Marta no solo presentaba dificultades para caminar, sino también para el uso del transporte, el acceso a edificios y a muchas actividades cotidianas.
Finalmente, la Consejería rectificó su decisión inicial y reconoció que la valoración inicial no reflejaba correctamente la situación de esta ciudadana. Por todo ello, le reconocieron un grado de discapacidad del 33% y también la movilidad reducida.
«Son dos derechos que debieron reconocerse desde el principio y que cambiaron por completo su vida», asegura Marina Alaminos en relación al caso de esta ciudadana. Gracias a su perseverancia, Marta obtuvo el reconocimiento del grado de discapacidad del 33% y la movilidad reducida y, con estos derechos, podrá acceder a diferentes beneficios, ayudas y prestaciones.
Como conclusión, Marina Alaminos recuerda a todos los ciudadanos en España que «una reclamación bien fundamentada, apoyada en la documentación médica adecuada y explicando el impacto real de las limitaciones funcionales, puede cambiar por completo el resultado, incluso sin necesidad de acudir a juicio».




