La importancia de emitir mensajes de prevención y denuncia frente al acoso infantil es colosal. Andrés Marcio (@andresmarcioolona), en este sentido, un joven con discapacidad, ha querido compartir mediante redes sociales su propio testimonio, siendo víctima de bullying cuando estaba en el colegio.
Este joven madrileño es «uno de los cien elegidos con Laminopatía en el mundo«, tal y como detalla en sus propias redes sociales. Se trata de una «enfermedad rara entre las raras«, indica UNIR, que provoca una importante discapacidad; es especialmente sensible al corazón, con el riesgo de sufrir arritmias malignas con riesgo de muerte súbita.
Por tanto, esta enfermedad que padece Andrés se caracteriza por una distrofia muscular congénita, marcada por la «ausencia de adquisiciones motoras, pérdida de control cefálico -‘Síndrome de cabeza caída-, insuficiencia respiratoria y anomalías cardíacas«, explican desde la sección ‘Super Cuidadores‘, de la UNIR.
El acoso escolar a niños con discapacidad
La rara y grave enfermedad que padece Andrés Marcio ha sido motivo, lamentablemente, de acoso escolar cuando era un niño. Ahora, con el paso del tiempo, la madurez propia de la edad y haciendo gala de un discurso lleno de naturalidad, sinceridad y lamento, este joven ha expuesto cómo vivió aquellos años.

«Os quiero contar algo muy íntimo». Con esas palabras comienza Andrés su testimonio sobre cómo fueron los años de colegio en los que él mismo fue la ‘diana’ del acoso escolar debido a su discapacidad, que le hace ser usuario de silla de ruedas. Es un mensaje de suma importancia y de una valentía admirable.
A pesar de que «los primeros de colegio años fueron maravillosos», lo cierto es que, a medida que iba pasando el tiempo y los niños de alrededor iban creciendo, «algún compañero intentó ponerme las cosas bastante difíciles«, reconoce Marcio. No fue una situación sencilla de lidiar, por lo que ahora la expone para sensibilizar y concienciar.
Recuerda Andrés las veces que «salía al patio y me encontraba a dos a o tres detrás de un muro mirándome, riéndose de mi«. También menciona las ocasiones en las que se sintió excluido por ser una persona con discapacidad: ‘Oye, en el patio puedo estar con vosotros‘, preguntaba Andrés; la respuesta siempre era un ‘no‘, alegando que iban a un sitio con escaleras, aunque no era verdad.
Con siete u ocho años de edad, Marcio vivió uno de los episodios más desagradables de su vida escolar que muy difícilmente se le va a borrar de la mente: «Estaba paseando tan normal por el colegio y un compañero me gritó ‘cara tortilla‘ y ‘cara huevo‘». Son comentarios que «a esa edad afectan» y que, años después, menciona para divulgar la prevención del acoso.
Pedir ayuda y hablar de ello
Los días de invierno en los que el frío hacía fuerte acto de presencia, en lugar de salir al patio, Andrés Marcio se «inventaba» que «no podía salir al patio por el frío para quedarme sólo en clase y no estar con nadie», confirma este joven. Sin duda, «fueron años bastante complicados«.
La ansiedad, por su parte, también se manifestó en varias ocasiones, fruto de las situaciones que vivía como un niño con discapacidad que sufría comentarios, miradas y comportamientos de discriminación en el colegio. No obstante, también menciona el cariño que mantiene a profesores y amigos del colegio.
Aun así, Andrés Marcio Olona, quiere destacar que «si estás pasando por lo mismo, pide ayuda y cuéntalo; es un tema importante». No es fácil hablar sobre ello, especialmente si es desde el rol de ‘víctima’, pero sí es necesario para poder poner fin al acoso escolar y formar una sociedad futura de inclusión y respeto a la discapacidad.




