Marina Alaminos, abogada especialista en incapacidad permanente, ha expuesto el caso de un trabajador que ejercía como conductor de autobús. Este trabajador tuvo que luchar mucho para obtener la pensión y el grado de incapacidad permanente que realmente le correspondía.
Agustín trabajaba como conductor de autobús, una profesión que había desarrollado durante años. Sin embargo, poco a poco su salud mental comenzó a derrumbarse. Al principio creía que sería algo pasajero, aunque la depresión se fue acrecentando con el paso del tiempo.
El INSS le reconoció una incapacidad permanente total
Debido a la situación en la que se encontraba, Agustín decidió solicitar una baja laboral por incapacidad temporal. «Siguió tratamiento psiquiátrico y estuvo ingresado en varias ocasiones. Aún así, no mejoraba», explica la abogada Marina Alaminos a través de una publicación en su cuenta de Instagram (@marinaalaminos).
Agustín se encontraba en una situación compleja y delicada. Necesitaba medicación para mantenerse estable y su capacidad de concentración era mínima. La depresión se había adueñado de su vida y le afectaba en prácticamente todos los aspectos de la misma.
Tras un largo periodo de baja médica, llegó la resolución del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). En concreto, el INSS le reconoció una incapacidad permanente total para su profesión habitual, con derecho a percibir una cuantía equivalente al 55% de su base reguladora.
A pesar de esta resolución, Agustín seguía sin estar satisfecho del todo. Entendía que en su situación no podía trabajar en ningún empleo. Por ello, decidió pedir ayuda especializada y puso su caso en manos del despacho de la abogada Marina Alaminos.
«Cuando Agustín vino al despacho lo tuve claro: Su problema no era únicamente que no pudiera conducir un autobús. Para mí, aquella incapacidad permanente total no era suficiente», argumenta Alaminos.
La Juez subió el grado a absoluta
Después de meses de tratamientos, ingresos y meses luchando contra su enfermedad, era evidente que estaba incapacitado para trabajar en cualquier profesión. Por todo ello, la abogada Marina Alaminos optó por agotar todas las vías posibles de reclamación.
En primer lugar, presentó una reclamación previa por la vía administrativa. Sin embargo, el INSS mantuvo su decisión y únicamente reconocía al trabajador una incapacidad permanente total para su profesión habitual.
Frente al rechazo del INSS, Marina Alaminos demandó a este organismo por la vía judicial reclamando la incapacidad permanente absoluta para Agustín. «Actualizamos los informes psiquiátricos, recopilamos su evolución, los ingresos y los tratamientos. Acreditamos cómo era realmente su día a día, ya que había que demostrar que su situación iba mucho más allá de su profesión habitual», comenta Alaminos.
La jueza entendió la gravedad de la situación y dió la razón a la parte demandante. Con todo ello, la sentencia determinó que Agustín tenía derecho a cobrar una pensión de incapacidad permanente absoluta con una cuantía equivalente al 100% de su base reguladora.
«Después de tanto tiempo luchando contra su enfermedad, por fin podía dejar de preocuparse por cómo iba a volver al mercado laboral. Y centrarse en lo verdaderamente importante: su recuperación», concluye Marina Alaminos.




