El pronóstico de Ismail -‘con I’- Fernández al nacer era inferior a los diez años de vida. El motivo, por tanto, era una parálisis cerebral derivada de «tres vueltas de cordón umbilical», que hicieron que faltara oxígeno durante varios minutos en el cerebro.
Hoy, este joven presenta un 92% de discapacidad y trata de divulgar la accesibilidad. Recuerda que su nacimiento despertaba una gran ilusión en su seno familiar y era un niño muy esperado, a pesar de que el destino quiso que su camino estuviese marcado por la adversidad y por las barreras de la vida.
Como consecuencia de esa parálisis cerebral, Ismail presentaba repentinas crisis de espasmos, que le obligaban a estar hospitalizado durante varias semanas: «Crecí pensando que no podía llegar muy lejos«, reconoce. No obstante, en la frontera de los 30 años, «he viajado, he publicado cuatro libros, he estudiado y tengo una relación amorosa muy bonita», indica este joven con discapacidad.
Ismail, 92% de discapacidad
Evidentemente, como es previsible, Ismail Fernández reconoce que no ha tenido un sendero sencillo de transitar a lo largo de su vida. Sin embargo, sí admite que «sigo caminando el camino que me ha tocado y estoy feliz de decir que lo hago acompañado de gente muy bonita«. Esa es la receta de su secreto.
Convivir y lidiar cada día con un grado de discapacidad del 92% es experimentar sensaciones de enfados, impotencias, frustraciones y lamentos, en algunas ocasiones; también dolor e incomprensión por parte de quienes viven ajenos a esta realidad. Pero también siente gratitud ante quienes le brindan apoyo y cariño.
Hoy en día, tras muchos años de esfuerzos intentando comprender cómo funciona su cuerpo, Ismail sigue «aprendiendo a llevar la parálisis cerebral de forma que no me frene», a pesar de que parezca un proceso que no tiene final: «Nunca soy el dueño de mi cuerpo ni el que decide por él«, lamenta.
Finalmente, como reza el dicho popular, ‘Si no puedes con tu enemigo, únete a él‘, Ismail Fernández optó por acercar posturas y entablar amistad con la discapacidad una vez que comprendió que no la iba a poder recorrer sólo: «Voy con un amigo al que debo consultar cada movimiento que hago«.
Por tanto, desde su faceta como escritor y divulgador, Fernández, a través de redes sociales y de las letras, pretende continuar dándole visibilidad y reconocimiento a la discapacidad en general y a la parálisis cerebral en particular: ni resiliencia ni adaptación, «solamente es estar vivo».
Accesibilidad y capacitisimo
La accesibilidad es uno de los conceptos más ligados al colectivo de la discapacidad pero que, paradójicamente, menos conexión entabla con las personas que lo componen. Es una simbiosis teórica, porque la práctica todavía está lejos de ser una realidad. Y así lo denuncian los propios perjudicados.
Una de las voces que más lamenta la ausencia de accesibilidad en espacios y entornos culturales es la de Ismail Fernández, que además de escritor también ha desarrollado una faceta como actor de teatro. Mediante las redes sociales, ha demostrado cómo los entornos y los accesos no están preparados para personas con discapacidad.
«Hay que seguir reivindicando accesibilidad en todos los espacios«, exclama Fernández, mientras muestra el recorrido que debe emprender para llegar al escenario: escalones, falta de luces y obstáculos en forma de sillas y penumbras son algunas de las barreras a las que se debe enfrentar.
Por tanto, ante esta delicada situación, Ismail concluye que «la falta de accesibilidad es una forma de capacitismo«, es decir, es una forma indirecta de discriminación del colectivo de la discapacidad en una sociedad que, de momento, no da muestras de estar preparada para ser inclusiva ni accesible para todos.






