Trabajadora social y activista de la discapacidad. Ella es Artemisa Martínez, una joven de Cantabria que emplea las redes sociales (@realidadesdiversas) para comunicar y trasladar un mensaje relacionado con la normalidad y la naturalidad que debe oscilar alrededor de las personas con discapacidad.
Desde su papel como mujer con discapacidad visual, Martínez da voz a tantas personas que conviven con una condición similar a la suya. La intención es derribar mitos y fomentar la accesibilidad en favor de la calidad de vida de todos los colectivos sociales.
Como ella misma expone, su trabajo en redes consiste en «enseñar herramientas que hacen la vida de las personas con discapacidad más fácil, responder preguntas del público y dar trucos para un mundo más accesible«. Y todo ello lo divulga «mediante vídeos cercanos y divertidos».
Pedir ayuda siendo persona con discapacidad
El discurso que Artemisa Martínez ha compartido en redes sociales es suyo, pero bien podría hacerse extensible al resto de personas que integran el colectivo de la discapacidad. Esta joven ha expuesto la sensación que experimentan a la hora de solicitar ayuda en determinados momentos.
Martínez inicia la publicación advirtiendo a qué debe enfrentarse «cuando pido ayuda como persona con discapacidad visual para hacer una gestión, comprar algo o mirar algo». El resultado, a pesar de que no se antoja complicado, no siempre es favorable.
Así mismo, Artemisa apostilla que cuando da el paso para pedir ayuda es porque realmente la necesita para cumplir alguna de esas tareas, por lo que, desde luego, no necesita «un puñetero juicio de valor sobre lo que estoy haciendo, comprando o mirando».
Esta situación, lamentablemente, se hace más presente de lo que debería, lo que es síntoma de que la normalidad de la discapacidad, todavía, se antoja más lejana de lo que debería. Por ello, esta activista recalca que «si queremos vuestra opinión os la pedimos«.
Finalmente, la sencillez con la que Artemisa Martínez expone esta circunstancia revela que no es inusual: «Me interesa adquirir mi producto o información sin tener un juicio, como cualquier otra persona«. Y ahí está la clave: actuar con normalidad ante cualquier individuo, sin mirar más allá de su condición de persona.
Evitar «juicios de valor»
La contundente frase de Artemisa Martínez indicando que «cuando pedimos ayuda solo queremos la ayuda, no juicios de valor» no es en vano, sino resultado de situaciones que ella misma vive en primera persona debido a su discapacidad visual.
Y lo expone con naturalidad e impotencia. La última ocasión ha sido en el supermercado, donde esta joven ha acudido «para comprarme algo porque tengo bajones de azúcar«. Acto seguido, sin que pudiese darse cuenta, «tenía a la señora del súper comentando con otra señora ‘random‘ mi compra, y riéndose«.
Intentando justificar esa actitud y deseando que fuese «de manera inconsciente», Martínez insiste en que «no vamos mirando la compra de los demás; tal vez lo pensamos y juzgamos por dentro, pero no lo expresamos«.
Por tanto, formula una interesante pregunta a la sociedad: «¿Por qué con una persona con discapacidad nos sentimos legitimados para hacerle bromas sobre lo que compra, deja de comprar, lo que hace o lo que deja de hacer?»






