Viajar es uno de los grandes privilegios y placeres de la vida. Sin embargo, emprender esta aventura acompañado de menores con discapacidad no siempre resulta tan sencillo, aunque basta con prestar atención a Laura Sánchez, madre de una niña con parálisis cerebral, para comprobar que sí se puede. Y de qué manera.
En primer lugar, Sánchez indica que «al comprar los vuelos debes seleccionar que hay un pasajero que necesita asistencia«. Por ello, también se podrá solicitar el servicio de atención a Personas de Movilidad Reducida -PMR-, tanto en el lugar de origen como en el destino.
Igualmente, una vez que se llega al mostrador de facturación del aeropuerto, Laura indica la importancia de recordar a la tripulación la presencia de un pasajero con discapacidad. Igualmente, establece que «en el control de equipaje no tienes que bajar a tu hijo de la silla de ruedas«, sin importar la edad.
Viajar en avión con menores con discapacidad
Una medida importante que menciona Laura Sánchez es que la discapacidad puede ser visible o, por el contrario, de las denominadas invisibles: «Una persona no tiene que ir en silla de ruedas para beneficiarse de los servicios de asistencia». Esta es una medida importante que repercute en muchas familias, en favor de su bienestar, seguridad y tranquilidad.
A través de sus propias redes sociales, donde Laura quiere dar visibilidad a los niños con discapacidad y a las personas cuidadoras, ha lanzado una serie de consejos a la hora de viajar en avión con estos acompañantes: «Al comprar el billete, indica que necesitas asistencia» y «en el mostrador de facturación, avisa de nuevo al persona».
Posteriormente, insiste en que «en el control de seguridad no tienes que bajar a tu hijo de la silla de ruedas, independientemente de su edad» y refresca la posibilidad de contratar el servicio de Movilidad Reducida de AENA, indistintamente de la discapacidad: «Puede cambiarte la vida. Ofrecen un servicio maravilloso», dicta.
A la hora de embarcar y tras haber cumplido con todos los pasos anteriores, Laura Sánchez asevera que los pasajeros que viajen acompañados de personas con discapacidad tienen «prioridad de embarque«, por lo que accederán a la aeronave antes que cualquier otra persona que viaje.
Finalmente, concluye esta lista de consejos con la premisa de que «la asistencia te ayuda a subir y bajar del avión, pero en algunos aeropuertos no entregan la silla en la puerta, sino con el equipaje». Viajar con niños con discapacidad es posible y «conocer tus derechos lo cambia todo», confirma Laura.
Tiempo y paciencia
La experiencia de Laura Sánchez como viajera y madre de una niña con parálisis cerebral le invita a tener en cuenta dos conceptos de absoluta prioridad en los aeropuertos: tiempo y paciencia, aplicables en cualquier contexto, con el objetivo de evitar largas esperas y poder agilizar trámites.
Así mismo, para facilitar esta aventura de viajar con niños con discapacidad, Sánchez recomienda «llevar una silla de coche aprobada para avión –TSA Approved– o sistemas como GoTo Seat, que permiten que el niño viaje correctamente sentado y con soporte«, declara.
De la misma manera, también hace una mención especial a llegar con mucho tiempo de antelación al aeropuerto para cumplimentar todos estos trámites burocráticos y que el viaje sea lo más tranquilo posible; la paciencia, por su parte, también deberá hacer acto de presencia ante posibles esperas.
«Viajar con nuestros hijos puede requerir más logística, más energía y más planificación. Pero ellos también tienen derecho a ocupar el mundo», finaliza Laura Sánchez sobre cómo es viajar con niños con discapacidad y qué procesos se deben cumplir.






