Sergio Requena es un joven creador de contenido con Ataxia de Friedreich. Recientemente, este joven con discapacidad ha decidido «abrir el melón de las plazas PMR de aparcamiento«, aclarando algunos aspectos claves sobre este tipo de espacios.
A través de sus redes sociales, Sergio Requena se dedica a divulgar sobre la Ataxia de Friedreich y a visibilizar la discapacidad. Además, ha sido un activo incesante en la reclamación de la llegada a España de la ‘omaveloxolona’, un tratamiento para mejorar la calidad de vida de los pacientes con Ataxia de Friedreich.
Sergio Requena habla sobre las plazas PMR
Las plazas de aparcamiento reservadas para personas con movilidad reducida (PMR) están destinadas para personas con discapacidad y para personas con movilidad reducida que necesitan realmente hacer uso de ellas.
Sin embargo, muchas personas siguen haciendo un uso indebido sobre las plazas PMR de aparcamiento, sin contar con la tarjeta acreditativa correspondiente. Por todo ello, Sergio Requena ha querido visibilizar la problemática que sigue existiendo en relación a las plazas de estacionamiento PMR.
Al respecto, este joven con Ataxia de Friedreich resalta que «estas plazas existen por necesidad, no por capricho. Mucha gente todavía no lo entiende». Y es que las plazas PMR de aparcamiento no son ningún privilegio, sino una necesidad básica para muchas personas.
«Empezamos por lo típico. Gente que aparca ahí sin tener la tarjeta y cuando les dices algo sueltan el típico ‘son 5 minutos’ o ‘solo voy a por una cosa’. Pero esos cinco minutos significa que alguien que la necesita se tiene que ir, dar vueltas o directamente no bajar del coche», denuncia Sergio Requena.
Otro aspecto que aclara Sergio es que «las plazas PMR no son grandes por capricho. Son grandes porque tienen que serlo. Muchas veces, para acceder a la silla de ruedas hay que abrir la puerta del todo para montar o desmontar la silla. Eso en una plaza normal no es posible».
Uso inadecuado de las tarjetas
Para poder aparcar en una plaza PMR es obligatorio ser titular de una tarjeta azul de estacionamiento. En este sentido, Sergio Requena señala que «otra cosa que molesta mucho es que la gente use mal la tarjeta». Unos usos inadecuados que, igualmente, repercuten de manera negativa en las personas con discapacidad.
«La tarjeta PMR solo se puede usar si la persona que la necesita va dentro del coche o se va a subir en él. Pero se ven cosas como usar la tarjeta de un familiar para aparcar más cerca o dejar la tarjeta a alguien cuando la persona que lo necesita no está en esa misma ciudad», comenta Sergio Requena, que expone que «no es legal ni es ético».
Por otra parte, manifiesta que «hay gente que aparca invadiendo las franjas de las plazas PMR. Eso puede hacer que alguien no pueda volver a entrar en su coche. Hay gente que lo usa como ‘carga y descarga’, y cuando les dices algo te dicen ‘No’, es que estoy trabajando».
Las plazas PMR pueden ser una comodidad para algunos, mientras que para otras personas que realmente las necesitan pueden marcar la diferencia. «No estamos hablando de privilegios, estamos hablando de accesibilidad«, concluye este joven con Ataxia de Friedreich.






