Alberto Benítez, abogado de ‘Juristas-Laboralistas’, recuerda que las enfermedades mentales también pueden dar derecho a obtener el reconocimiento de una pensión de incapacidad permanente en España. Para ello, es preciso que se cumplan una serie de condiciones básicas.
Tanto la ansiedad como la depresión son dos enfermedades que pueden generar el derecho a cobrar una incapacidad permanente. En la actualidad, cada vez son más las personas que atraviesan problemas de ansiedad y depresión en España.
Incapacidad permanente por ansiedad y depresión
A través de un vídeo publicado en la cuenta de Instagram de ‘Juristas-Laboralistas’ (@bufetejuristas), Alberto Benítez confirma que la depresión puede «perfectamente» provocar una incapacidad permanente absoluta.
Respecto a ello, este abogado especialista en la materia añade que «si esa depresión está cronificada y es una depresión muy incisiva, muy potente, evidentemente se va a conceder la incapacidad permanente absoluta». Del mismo modo, comenta que «si tenemos depresión mayor, con alguna variante o subvariante, y hace que no podamos trabajar ni siquiera en trabajos de poca entidad mental, se va a conceder la absoluta».
Los trastornos de ansiedad también pueden otorgar el derecho al reconocimiento de una incapacidad permanente absoluta. Es decir, la ansiedad puede limitar a un trabajador para el desarrollo de cualquier actividad profesional.
Referente a la incapacidad permanente absoluta por ansiedad, Alberto Benítez aclara que «se puede reconocer siempre que sea un proceso crónico, un trastorno de ansiedad que se vaya cronificando en el tiempo, que sea muy potente y muy incapacitante. Y todo eso lo tenemos que tener documentado en un informe médico de salud mental».
Enfermedades mentales e incapacidad permanente absoluta
El reconocimiento de una incapacidad permanente absoluta implica el derecho a cobrar una pensión con una cuantía equivalente al 100% de la base reguladora del trabajador. Además, esta pensión está exenta del IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas).
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Una de las características actuales de la incapacidad absoluta es que no se puede compatibilizar con ninguna actividad laboral. «Si tienes una absoluta no puedes trabajar. Y si empiezas a trabajar, seguramente te revisen y te quiten la pensión», advierte Benítez.
Para obtener una incapacidad permanente absoluta por enfermedades mentales no solo basta con el diagnóstico. Es preciso aportar informes médicos que acrediten cómo afecta la ansiedad o la depresión al desarrollo de la actividad laboral. Además, hablamos de patologías que también tienen una incidencia directa en el día a día de las personas afectadas.
Como conclusión, este reconocido abogado defiende que «no poder concentrarte, sufrir crisis de ansiedad o sentir que las tareas más sencillas te desbordan puede afectar profundamente a tu vida laboral. Y que los demás no lo vean no significa que no exista». Del mismo modo, argumenta que «la incapacidad permanente absoluta por enfermedades mentales puede ser una posibilidad cuando las limitaciones impiden desarrollar cualquier profesión con la continuidad y eficacia necesarias».
Cada caso se debe analizar de forma particular, más aún cuando se trata de enfermedades mentales como depresión o ansiedad. En algunos casos se puede reconocer la incapacidad permanente absoluta y, en otros, la incapacidad total.