Federico, ciudadano español que trabajaba como taxista, ha obtenido el reconocimiento de una incapacidad permanente total por apnea del sueño. Este reconocimiento lo ha logrado a través del procedimiento de Reclamación Previa ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).
Después de años ejerciendo esta profesión, Federico empezó a sentirse agotado de forma recurrente. A pesar de que dormía, se levantaba como si no hubiera descansado y le costaba mantenerse despierto y concentrarse. A partir de ese momento comenzó un duro proceso.
Diagnosticado con apnea del sueño
Con el paso del tiempo, además de la sensación de cansancio constante, Federico empezó a desarrollar fuertes mareos. Finalmente, los especialistas médicos terminaron diagnosticándole apnea del sueño.
Marina Alaminos, abogada especialista de incapacidad permanente y encargada de llevar este caso, explica que «su sueño no era reparador, y durante el día sufría somnolencia, agotamiento y problemas para mantener la atención».
Al principio, este trabajador intentó continuar con su trabajo. Sin embargo, ya no se sentía seguro y consideraba que estaba poniendo en riesgo su vida y la de los demás. Esta acción podía tener «consecuencias muy graves».
Debido a esta compleja situación, Federico inició una baja laboral por incapacidad temporal. Después de un largo periodo de baja médica, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) valoró su caso para analizar si tenía derecho a una incapacidad permanente.
A pesar de su estado, el INSS le denegó el reconocimiento de cualquier grado de incapacidad permanente. Al respecto, Marina Alaminos señala que «el INSS consideraba que podía volver a trabajar, a conducir durante horas y a llevar pasajeros. Como si la somnolencia y los mareos no supusieran ningún riesgo».
Incapacidad permanente total por Reclamación Previa
Tras el primer rechazo por parte de la Administración, Federico se puso en contacto con la abogada Marina Alaminos para que analizara su caso y estudiara la posibilidad de obtener el reconocimiento de una pensión de incapacidad permanente.
Después de evaluar los informes médicos y las funciones de su profesión habitual, Alaminos entendía que «Federico podía tener capacidad para realizar otros trabajos, pero había algo que ya no podía hacer con seguridad: conducir profesionalmente durante horas».
Esta abogada, especialista en incapacidad permanente, consideraba que los síntomas de Federico eran totalmente incompatibles con su profesión de taxista. Por ello, decidieron continuar luchando por una incapacidad permanente total.
La primera opción pasaba por presentar la Reclamación Previa ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). En este sentido, Marina Alaminos argumenta que «aporté nuevos informes médicos actualizados que reflejaban bien su situación clínica y expliqué que Federico era un conductor profesional y que sus síntomas suponían un riesgo para él y para los demás».
El INSS recapacitó sobre su decisión y reconoció a Federico el derecho a una pensión de incapacidad permanente total. En este caso, este trabajador pudo salvar la vía judicial y conseguir su incapacidad laboral permanente por la vía administrativa; aunque necesitó presentar una Reclamación Previa.
Como conclusión, Marina Alaminos expone que «Federico por fin pudo dejar atrás el miedo de tener que volver a ponerse al volante cuando sabía que su salud ya no se lo permitía».




