Con la llegada del calor y el aumento de las temperaturas en muchas viviendas, un sencillo método utilizado desde hace años en Alemania vuelve a ganar protagonismo como alternativa para refrescar pequeñas estancias sin necesidad de aire acondicionado. El sistema consiste en congelar una botella de agua y colocarla en una zona elevada de la habitación para aprovechar el descenso del aire frío que se genera durante el deshielo.
Durante los últimos meses primavera y el inicio del verano, es habitual que dormitorios, salones y otras dependencias de la vivienda acumulen calor, especialmente cuando reciben luz solar directa durante varias horas al día. Aunque los ventiladores y los aparatos de aire acondicionado siguen siendo las soluciones más utilizadas, también existen métodos domésticos que pueden ayudar a reducir la sensación térmica de forma temporal y con un consumo energético mínimo.
Este truco, muy extendido en hogares que no disponen de sistemas de climatización, requiere únicamente una botella de agua de aproximadamente 1,5 litros y espacio suficiente en el congelador. Su funcionamiento se basa en un principio físico sencillo: el aire frío tiende a descender, mientras que el aire caliente asciende.
Cómo funciona el método de la botella congelada
Para aplicar este sistema, el primer paso consiste en llenar una botella de plástico con agua. Es recomendable no llenarla completamente hasta el borde, ya que el agua aumenta de volumen al congelarse y podría provocar que el recipiente se deforme o incluso se rompa.
Una vez preparada, la botella debe permanecer varias horas en el congelador hasta que el agua se convierta completamente en hielo. Lo habitual es dejarla durante toda la noche para utilizarla al día siguiente, cuando las temperaturas comienzan a subir.
Cuando la botella ya está congelada, debe colocarse en una zona elevada de la habitación. Puede situarse sobre una estantería, un armario o cualquier superficie alta y estable. A medida que el hielo empieza a derretirse, se genera aire más frío alrededor de la botella.
Desperate are times call for desperate measures. I have created my own air conditioning by place a bottle of frozen water in front of the fan. #wednesdaymorning pic.twitter.com/CFK5wdl89G
— Christina Lewis (@LewisChrissy) August 12, 2020
Debido a que el aire frío es más denso que el aire caliente, este desciende gradualmente hacia las zonas inferiores de la estancia. Como consecuencia, se produce una ligera reducción de la temperatura ambiental y una sensación de frescor más agradable.
El efecto suele apreciarse especialmente en habitaciones pequeñas o medianas, donde el volumen de aire es menor y resulta más sencillo notar los cambios de temperatura. Según quienes utilizan este sistema de forma habitual, la sensación térmica puede reducirse de forma perceptible durante varias horas.
Además, se trata de una solución económica que apenas requiere gasto energético adicional más allá del funcionamiento previo del congelador. Por ello, muchas personas recurren a este método durante las olas de calor o en viviendas donde no existe instalación de aire acondicionado.




