Los perros guía hacen una labor encomiable para el beneficio de las personas ciegas, dotándolas de seguridad, confianza y autonomía a la hora de caminar por las vías públicas, esquivando obstáculos e impulsando su independencia. Estos aspectos, además, repercuten positivamente en el bienestar emocional.
Desde la Organización de Ciegos Españoles –ONCE-, en este sentido, han explicado en qué consiste el ‘Derecho de Acceso de los Perros Guía‘. Se trata de una normativa por el que estos animales pueden acompañar a sus usuarios a, prácticamente, todos los lugares públicos.
En base a esa legislación, las personas ciegas y usuarios de un perro guía «tienen el reconocimiento legal en toda España del derecho de acceso, acompañadas de sus perros guía, a todos los lugares, espacios, establecimientos y transportes públicos o de uso público», detalla la ONCE.
Acceso de perro guía con personas ciegas
Para facilitar la vida de las personas con discapacidad e impulsar su autonomía e independencia, la cesión de herramientas o adaptaciones se antoja como un elemento primordial. Así, las personas ciegas hacen uso de un bastón o de un perro guía para poder caminar con confianza y seguridad en la senda pública.

Actualmente, en España, existen 882 personas ciegas que hacen uso de un perro guía. Por tanto, la ONCE advierte que «los puedes encontrar en establecimientos de alimentación como fruterías, carnicerías, pescaderías, supermercados y muchos más», por lo que invita a no extrañarse en ese caso.
Del mismo modo, la Organización nacional recuerda que el acceso de estos animales junto a sus usuarios a diferentes establecimientos «no puede conllevar ningún gasto adicional ni quedar limitado por cupo alguno determinado por la concurrencia de otros animales de compañía».
Sin embargo, el ‘Derecho de Acceso de los Perros Guía‘ que menciona la Organización Nacional de Personas Ciegas sólo está exento en algunos casos muy concretos, en los que se prioriza la seguridad, tanto del animal como del usuario, como del entorno.
Así, estos lugares serán zonas de manipulación de alimentos, un quirófano o sala de curas, una atracción de feria o de un parque de atracciones -pero eso no impide acompañar al usuario en el parque- o el agua de una piscina que no sea para perros -pero si puede acompañarle en el recinto-, expone la ONCE.
Un auxiliar de movilidad
Ser portador de una discapacidad visual o, directamente, pertenecer al colectivo de personas ciegas no debe implicar la pérdida de autonomía, confianza o seguridad en uno mismo para caminar de forma independiente por la calle, atendiendo a los obstáculos que puedan existir en la vía pública.
Por tanto, desde la ONCE apuestan por la autonomía de personas ciegas mediante diferentes técnicas, ya sea el uso de bastón para reconocer el pavimento o, directamente, la cesión de un perro guía que actúa a modo de «auxiliar de movilidad» para este colectivo.
De acuerdo con la ONCE, «el perro guía supone, por la seguridad y autonomía que proporciona, una ayuda inestimable en el desplazamiento de las personas ciegas que optan por él». De este modo, la entidad ofrece gratuitamente este servicio a quienes lo soliciten y sean aptos para recibir esta ayuda.
Precisamente, así se creó la Fundación ONCE del Perro Guía, una entidad que se perfila como «el centro responsable de la selección, cuidado, atención y entrenamiento de estos perros, así como del adiestramiento posterior necesario para la adaptación entre el usuario y el perro guía asignado».




