Marian Vázquez, una cuidadora de origen cubano que lleva ocho años en España, ha contado cómo fueron sus primeros pasos en el país: «Trabajé de interna por 800 euros al mes». Lo hacía cuidando a personas mayores, sin ningún día libre y pasando noches enteras sin dormir.
Su testimonio, que comparte en su perfil de TikTok, @unacubanaen.spain, ha sido recogido por El Español. En él, Marian reivindica el valor de un trabajo que considera invisible y pide respeto y salarios dignos para las cuidadoras.
Sin un día libre y sin dormir
Cuando llegó a España, Marian aceptó un empleo como interna cuidando a personas mayores. Cobraba 800 euros al mes, no disponía de ningún día de descanso y muchas noches no podía pegar ojo. El medio menciona además que sufrió abusos por parte de sus empleadores.
Hoy, ocho años después, asegura que no volvería a aceptar aquellas condiciones. No porque fueran justas, explica, sino porque en aquel momento necesitaba salir adelante. Y defiende que contar una mala experiencia no supone ser desagradecida, sino mostrar que una etapa difícil no dura para siempre.
Mucho más que limpiar o cocinar
Uno de los mensajes centrales de Marian es que el cuidado de una persona mayor va mucho más allá de las tareas domésticas. Limpiar, cocinar o hacer la compra son solo una parte. Hay otra, más difícil de ver, que tiene que ver con el acompañamiento, la paciencia, la atención constante y el desgaste emocional de estar pendiente de alguien día y noche.
Por eso, insiste en que esta profesión merece reconocimiento y una remuneración acorde con la responsabilidad que implica. Su relato conecta con el de muchas mujeres migrantes que sostienen buena parte de los cuidados de personas mayores y dependientes en España.
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Qué derechos tienen las empleadas de hogar internas
El trabajo de las empleadas de hogar está regulado por el Real Decreto 1620/2011, que establece una relación laboral de carácter especial. Desde 2012, estas trabajadoras están integradas en el Régimen General de la Seguridad Social, en el Sistema Especial para Empleados de Hogar, y deben estar dadas de alta y cotizar desde el primer día.
Las internas tienen derecho a un descanso semanal de 36 horas consecutivas, a descansos entre jornadas y a no superar la jornada máxima de trabajo efectivo de 40 horas semanales. El tiempo de presencia, en el que la trabajadora está disponible sin realizar trabajo efectivo, debe pactarse y retribuirse o compensarse. Además, el salario en especie por alojamiento y manutención no puede reducir la retribución en metálico por debajo del salario mínimo interprofesional.
Desde la reforma de 2022, las empleadas de hogar cotizan también por desempleo y tienen derecho a cobrar el paro. Esa misma reforma eliminó el desistimiento como forma de despido libre y obliga a justificar las causas de la extinción del contrato.
Cuidar a un familiar dependiente
Cuando la persona cuidada tiene reconocida la dependencia, las familias pueden optar a distintas ayudas de la Ley de Dependencia, como la ayuda a domicilio o la prestación vinculada al servicio, que ayuda a pagar a un profesional. Si quien cuida es un familiar, existe la prestación para cuidados en el entorno familiar, que permite cotizar gratis para la jubilación.
En cualquier caso, cada situación debe estudiarse de forma particular. Las trabajadoras que crean que sus derechos no se respetan pueden acudir a la Inspección de Trabajo, a los sindicatos o a asociaciones de empleadas de hogar para recibir asesoramiento.