El 28 de junio de 2023, tras una estancia en España, Josefa Farias comenzó a padecer un fuerte dolor de espalda que le obligó a acudir al Hospital para tratar de encontrar el motivo de aquella dolencia. El diagnóstico, no obstante, fue más complejo de lo que ella misma pudiese haber previsto: mielitis transversa.
Aquellas palabras le instaron a depender de una silla de ruedas para intentar ser autónoma debido a que su diagnóstico le había provocado de caminar, derivando en una discapacidad. Esta profesora de biología, por tanto, comenzaría a vivir la vida desde esa posición, pero afortunada de poder hacerlo acompañada de su marido y de su hijo.
Desde ese momento, Farias es una activista de los derechos de las personas con discapacidad y una usuaria muy frecuente de las redes sociales. A través de su propia historia desea transmitir el valor de la vida y fomentar una actitud respetuosa, solidaria y empática respecto a las personas en una situación similar a la suya.
El consejo de una joven sobre la discapacidad
Cerca de ‘cumplir’ los tres años con una discapacidad, Josefa Farias ya cuenta con el bagaje suficiente para aconsejar e informar sobre cómo es la convivencia con la discapacidad. Ella misma también ha pasado por todas esas etapas de incertidumbre, de sueños frustrados y de una irreal esperanza por el futuro.
Mientras las utopías respecto a recuperar la vida anterior a la llegada de la discapacidad rondan los pensamientos de las personas que la tienen, «la vida sigue pasando«, explica esta joven en silla de ruedas. Entiende que tener motivaciones es normal e incluso sano, pero insta a que no sean falsas esperanzas.
Ella mira su propio camino y reconoce que «antes todo era más sencillo«, cuando no debía preguntarse si un lugar era accesible o no, planificar cada salida con antelación o preparar su propio cuerpo para cualquier actividad que quisiera realizar. Josefa Farias, antes, no tenía que calcular horarios con minuciosidad.
Pensar en todas estas circunstancias «duele muchísimo«, lamenta, porque no sólo se echa de menos lo que se podía hacer, sino la «facilidad» con la que se podían cometer diferentes actividades, la «espontaneidad» y «la versión de ti misma» que no tenía la obligación de pensar tanto para vivir.
Todo eso ya ha cambiado y ahora se ve desde el arista de la discapacidad; Farias es una mujer más madura, más consciente y más real en todas sus palabras. Ha podido entender, a base de realidad, que se puede vivir con esperanza, pero manteniendo una mirada firme «sin dejar la vida en espera«.
Vivir mirando lo que hace falta
Desde su mielitis transversa, esta madre, mujer y bióloga ha recorrido el camino de la discapacidad con la mejor de sus sonrisas, comunicando su propia historia personal mediante charlas, conferencias y redes sociales para trasladar esa aceptación que tan fácil se pronuncia pero que tan compleja es de aplicar en la discapacidad.
La vida pasa y sólo se vive una vez. No se puede vivir pensando en una proyección de futuro «que te roba el día, el instante y el presente». En definitiva, «te roba la vida mientras esperas la vida«. Y esa sensación es lejana a la rendición, a la dejadez de la esperanza o a la oscuridad, sino es próxima a la realidad.
En conclusión, esta mujer con discapacidad insiste en que se debe «vivir mirando lo que hace falta», verdaderamente. Una idea que es extensible a personas sin discapacidad, aprendiendo a valorar la vida, porque nadie está exento de ella y todos necesitamos empatía, solidaridad y dignidad.




