Las personas que presentan algún tipo de discapacidad, generalmente física, suelen escuchar la importancia de acudir a sesiones de rehabilitación para recuperar determinados movimientos, adquirir masa muscular que se ha perdido o, directamente, mantenerse activo para despejar la mente de una dura realidad.
Sin embargo, los entrenamientos de personas con algún tipo de discapacidad únicamente se diferencian en las adaptaciones que deben seguir para completar esta sesión con garantías. No hay excusas ni limitaciones posibles, sólo herramientas que permiten la práctica de deporte de una manera adecuada a las necesidades de cada uno.
Los profesionales de la fisioterapia o del deporte informan de la importancia que tiene el deporte en este tipo de pacientes, cuya mente también necesita ser entrenada para aceptar la discapacidad. De este modo, no sólo se trata de un ejercicio físico, sino mental y emocional para fomentar un envejecimiento activo y una óptima calidad de vida.
El entrenamiento de personas con discapacidad
Entrenar y hacer deporte siempre es una buena decisión, indistintamente de las condiciones y propósitos de cada persona. Siempre que sea de una manera exigente pero adecuada a las características de cada sujeto, el entrenamiento es sinónimo de salud.
Este hecho, por su parte, cobra especial relevancia en personas con discapacidad, que pueden encontrar en el deporte un momento de paz, refugio y lugar donde sentirse seguros y, por un momento, ‘olvidar’ la discapacidad con la que viven. Y ello no implica trabajar menos en esas sesiones de entrenamiento.
En esta línea, Roberto Daroqui (@rnd_entrenadores), entrenador personal, insiste en que «el entrenamiento adaptado no es hacerlo más fácil»; simplemente consiste en dotar a la persona de unas herramientas y de unas medidas que le permitan desarrollar el ejercicio con las limitaciones que presenta. El resultado, no obstante, es idéntico al de una persona sin esa condición.
Así, el entrenamiento no es sino «encontrar la forma de seguir progresando«, una afirmación que se entiende desde el punto de vista deportivo, físico y vital, manteniendo una mirada erguida hacia la vida y ante los desafíos. Tanto en el gimnasio, en la rehabilitación de una discapacidad como en el día a día.
Por ello, el verdadero objetivo del entrenamiento según las condiciones de cada persona es adquirir «fuerza, potencia y trabajo funcional adaptado a cada persona». Sólo así se podrán conseguir resultados, pero no por ello se intuye que se trabaje menos ni con menos intensidad. Todo lo contrario.
Mejorar cada día
Daroqui, desde su posición de entrenador personal, conoce la importancia que tiene el deporte en la vida de las personas: es una vía de escape de la rutina, un lugar de silencio entre tanto ruido o, simplemente, una voluntad que permite tener la mente preparada ante cualquier desafío. También una forma de mantenerse en activo y retar al envejecimiento.
Sin embargo, estas cuestiones se hacen considerablemente más palpables en personas con discapacidad. Este colectivo está familiarizado con la rehabilitación y con el entrenamiento adaptado, pero también con la fuerza, la potencia y la movilidad, que son aspectos fundamentales en su rutina.
El traslado de la silla de ruedas al sofá o a la cama -y vicecersa-, sin ir más lejos, ya requiere activar una serie de músculos que deben estar preparados para ese movimiento; sino existe masa muscular, uno de los procesos más rutinarios de este colectivo se antojará cada vez más complicado, reduciendo el bienestar emocional.




