El transporte continúa siendo una de las grandes preocupaciones de las personas con discapacidad. Esta problemática se acentúa en la etapa infantil, a medida que los menores van creciendo y aumentando de peso, algo que dificulta el movimiento y la manipulación por parte de los padres.
Leo es un niño de 14 años que vive en Málaga. Tiene una «discapacidad neurológica grave«, indica su familia, acompañada de un diagnóstico de parálisis cerebral, epilepsia y problemas respiratorios: «Es totalmente dependiente» y «no puede sentarse, hablar ni girarse. Solo puede sonreír», relatan Sergei y Kata (@ekaterinakrylasova), sus padres.
A pesar de este cuadro de discapacidad, Leo es «un niño muy tranquilo y lleno de luz». Sin embargo, esta familia, con residencia en la Costa del Sol, se enfrenta a un gran problema: la falta de adaptación en sus medios de transporte, lo que convierte cada ‘viaje’ y visita a los médicos en una odisea para su hijo.
Transporte adaptado para un menor con discapacidad
Sergei y Katie viven cada día la discapacidad de Leo. Ellos son quienes ponen su mejor sonrisa y dan lo mejor de sí para que su ‘pequeño’, que ya tiene 14 años de edad, pueda tener una vida plena y feliz, rodeado de su familia y gozando del mayor bienestar posible, a pesar de tener un diagnóstico de parálisis cerebral, epilepsia y problemas respiratorios.
Ahora, han pedido ayuda para obtener una furgoneta adaptada que permita transportar a Leo cada vez que tienen que salir de casa: «No pasa ni una semana sin visitas al hospital o a médicos», indica Sergei. Además, este joven ya ha alcanzado los 32 kilos de peso «y cada mes es más difícil moverlo físicamente».
De acuerdo con esta familia, «cada traslado es muy difícil, porque hay que moverlo al asiento del coche, y esto es lento, complicado y doloroso para él debido a sus espasmos». Igualmente, dentro de no mucho tiempo recibirán una «silla de ruedas más grande y pesada», por lo que «no se podrá plegar ni transportar en el maletero».
Ante esta situación, Katie y Sergei piden colaboración para financiar «con urgencia una furgoneta adaptada» que cumpla una serie de requisitos, como la incorporación de «rampa y acceso trasero«, para poder subir a Leo en este vehículo «directamente en su silla de ruedas sin necesidad de transferencias».
Así mismo, de acuerdo con Katie, «en Andalucía existe una ayuda de la Junta de Andalucía de hasta 6.000€, si es aprobada; pero la adaptación con homologación cuesta alrededor de 13.000 €, y primero hay que comprar el vehículo». Ya han puesto a la venta su coche particular, pero ese dinero «sólo cubrirá solo una parte», detallan.
Situaciones de urgencia y una vida digna
Desde que esta familia emigró a España y se afincó en Málaga, precisan que han recibido una importantísima ayuda por parte de los sanitarios: «Varias operaciones, alimentación médica, silla de ruedas, corsé, sonda, silla de coche adaptada y todo lo necesario para su cuidado diario».
Por ello, «estamos profundamente agradecidos al sistema sanitario y a los profesionales que nos han apoyado», expresa Sergei. Ahora, anuncia que Leo necesita un vehículo adaptado, especialmente para las «situaciones de urgencia» en las que hay que «ir al hospital rápidamente y no hay tiempo para maniobras complicadas y dolorosas».
Katie, por su parte, cuida de Leo 24 horas al día, «a pesar de su propia enfermedad grave»; Sergei trabaja y «hago todo lo posible para mantener a la familia, pero entre el cuidado constante y las visitas médicas no me es posible ahorrar lo suficiente para comprar un vehículo adaptado», expone.
La adquisición de esta furgoneta sería un enorme salto en la calidad de vida de esta familia, que vive con la discapacidad de Leo y quiere ofrecerle una vida digna y plena más allá de visitas a los médicos; «Él ama el mar y la naturaleza; en Málaga hay lugares donde puede respirar mejor y sonreír. Y cuando él sonríe, sabemos que ha valido la pena».







