Las personas beneficiarias de una pensión de incapacidad permanente absoluta no estarán obligadas a presentar la Declaración de la Renta por los ingresos procedentes de la propia pensión. Esta es una de las características de la incapacidad permanente absoluta en España.
El reconocimiento de una incapacidad permanente absoluta provoca que un trabajador adquiera una serie de derechos. Además, también implica ciertas obligaciones para la persona beneficiaria.
Incapacidad permanente absoluta y Declaración de la Renta
El grado de incapacidad permanente absoluta se reconoce a un trabajador cuando presenta limitaciones para desarrollar cualquier profesión u oficio, debido a las limitaciones generadas por una o varias enfermedades.
La normativa de la Seguridad Social establece que el reconocimiento de la incapacidad permanente absoluta implica el derecho a cobrar una pensión equivalente al 100% de la base reguladora del ciudadano. Es decir, la persona beneficiaria percibirá el mismo importe que recibía por el salario de su actividad profesional.
Otra de las grandes ventajas de cobrar una pensión de incapacidad permanente absoluta, es que esta pensión contributiva está exenta de tributar por el IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas). Es decir, el ciudadano no está obligado a presentar la Declaración de la Renta por esta pensión.
Eso sí, si la persona beneficiaria recibe otros ingresos complementarios a la pensión, sí tendrá la obligación de presentar la Declaración de la Renta por dichos ingresos; siempre que se cumplan los límites mínimos establecidos.
El hecho de que la incapacidad permanente absoluta esté exenta de tributar por el IRPF, permite a las personas beneficiarias acceder a importantes ahorros fiscales anuales. Esto es algo que también se cumple con la Gran Invalidez.
Compatibilidad con otros ingresos
Una sentencia del Tribunal Supremo del año 2024 determina que la incapacidad permanente absoluta no se puede compatibilizar con la realización de otras actividades laborales. A pesar de que no se pueda compatibilizar con un trabajo, esta pensión contributiva sí que se puede compatibilizar con otras ayudas y prestaciones.
Por ejemplo, la incapacidad permanente absoluta es compatible con el complemento por hijo a cargo con discapacidad o con el complemento para reducir la brecha de género en las pensiones.
Muchas personas a las que se le reconoce una incapacidad permanente absoluta, también obtienen el grado de discapacidad igual o superior al 33%, aunque son dos procesos completamente diferentes. En ese caso, la persona perceptora de la pensión podrá acceder a diversos beneficios, prestaciones y ayudas habilitados para personas con discapacidad.
Tal y como hemos comentado inicialmente, las personas beneficiarias de una incapacidad permanente absoluta también cuentan con una serie de obligaciones. Por ejemplo, tienen la obligación de acudir a una revisión siempre que sea citado por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).
La incapacidad permanente absoluta es el grado más elevado de incapacidad que se puede reconocer a un trabajador en España. Solo existe un grado superior, que es la Gran Invalidez. Si bien, la Gran Invalidez se reconoce cuando el trabajador acredita la ayuda de terceras personas para desarrollar las actividades básicas del día a día; además de acreditar que presenta limitaciones para desarrollar cualquier profesión u oficio.




