Un diagnóstico de mielitis transversa aguda es el motivo por el que Ana Sofía Orjuela (@anasofiaorjuelazapata) vive con la discapacidad. De manera sobrevenida, siendo una joven de catorce años, la enfermedad llegó a la vida de esta colombiana, que comparte su historia mediante redes sociales.
Enfocada en su recuperación y en «disfrutar», Orjuela mantiene el optimismo respecto a la discapacidad; sin embargo, su mensaje no siempre ha estado marcado por esa visión, sino que se ha sometido a un fuerte proceso de aceptación para que la vida le volviese a sonreír.
Hay ocasiones en las que, inevitablemente, el pensamiento de «cómo sería mi vida si esto no hubiera pasado» recorre la mente de la joven. Son realidades utópicas que ya no volverán, por lo que ha tomado la conciencia de vivir siempre mirando hacia adelante y guiada por el concepto de resiliencia, que es un protagonista en su propia vida.
La discapacidad y la resiliencia
Recibir un diagnóstico que derive en una discapacidad es una noticia que todas las personas quieren evitar. Una vez que llega, por tanto, la única contemplación es hacer un profundo ejercicio de compromiso consigo mismo para entender, aceptar y vivir con esta condición.

Así lo hizo Ana Sofía Orjuela: «Tengo mis luchas, días difíciles y he pasado por muchas situaciones», describe sobre la mielitis transversa de la que fue diagnosticada. Por ello, a pesar de la sonrisa y de la buena actitud que le definen, lo cierto es que ha tenido que descubrir el verdadero significado de la palabra resiliencia.
A esta joven, de origen colombiano, la discapacidad le ha enseñado qué es verdaderamente el concepto de resiliencia y, especialmente, cómo ponerlo en práctica: «Manejar mis emociones y pensamientos, me convertí en una mujer agradecida y sobre todo, me enseñó a disfrutar de las cosas más pequeñas», describe.
En esta línea, el agradecimiento también está presente en la vida de Ana Sofía, que lo menciona en cada ocasión que indica lo «feliz» que se siente por haber tenido una segunda oportunidad de vida para contar su historia: «celebro este día donde volví a nacer y mi vida cambió radicalmente».
Ahora, con la mayoría de edad recién cumplida, esta mujer con discapacidad afirma tener «muchas expectativas de esta nueva etapa en mi vida», convencida de que la normalidad de la discapacidad será una máxima y que la adaptación a los cambios continuará ligada a la resiliencia que le define y que defiende.
Manejar emociones
Nadie es esclavo de sus pensamientos. Tampoco de sus emociones o de sus sentimientos. Y las personas con una enfermedad rara o que viven con una discapacidad no merecen ser juzgadas por tener ideas alrededor de su mente que le inviten, en ocasiones, al pesimismo.
Sin embargo, Ana Sofía Orjuela sí habla, como persona que integra este colectivo, de la importancia de saber gestionar y manejar las emociones «aunque estemos bien». Ella, de hecho, ha sufrido la ansiedad en primera persona en varias ocasiones, lo que le invita a hacer uso de «herramientas» para prevenir esas situaciones.
Así mismo, siguiendo la motivación que le ha permitido adaptarse a la discapacidad, esta joven anuncia en redes sociales cómo ha cambiado su vida desde el momento que aceptó la enfermedad en su vida para empezar a vivir con ella: «La vida me cambió y no exactamente para mal», detalla.






