La inclusión es uno de los conceptos más arraigados a la discapacidad. Sin embargo, desde el propio colectivo lamentan que sea el término ‘exclusión’ el que reine en determinadas situaciones. Barreras, obstáculos y la falta de empatía son algunas de sus señas de identidad.
En este sentido, Lari Areco (@lariareco) ha mencionado que el capacitismo es «una de las formas de exclusión más dolorosas» para las personas con discapacidad, una comunidad a la que ella misma pertenece debido a un diagnóstico de esclerosis múltiple con tetraparesia severa. Desde entonces, esta joven es usuaria de silla de ruedas.
Mediante las redes sociales, Lari ha expuesto el sentimiento que le genera esta falta de inclusión y, especialmente, la frustración por ser una sensación que nadie puede ver más allá de las personas con discapacidad, que lo sienten directamente. A pesar de creer que el origen es el desconocimiento, el capacitismo duele e hiere el bienestar del receptor de ese término.
Capacitismo y discapacidad
De acuerdo con Lari Areco, el capacitismo se evidencia cuando «asumimos que una persona con discapacidad tiene menos capacidad de entender, decidir o actuar por sí misma». En términos prácticos, se hace presente «cuando te invisibilizan, cuando estás ahí pero actúan como si no o cuando asumen qué quieres, qué necesitas, qué puedes o no puedes hacer».
Areco piensa que esta idea no procede desde la maldad, sino que se sustenta en la costumbre, en lo aprendido y en el no cuestionamiento. Así mismo, este capacitismo se representa mediante «una de sus formas más comunes»: la infantilización hacia las personas con discapacidad, que consiste «en tratar a una persona adulta como si fuera un niño, quitándole poder sobre su propia vida».
La instalación, por tanto, del capacitismo en la sociedad deja a las personas con discapacidad fuera del entorno social, limita su integración y aleja la inclusión. «La estás anulando«, advierte Areco. No se trata de si presenta una discapacidad física, auditiva, visual o intelectual; se trata de valorar a la propia persona por su dignidad y respeto.
Lari quiere dejar constancia de que «las personas con discapacidad piensan, sienten y tienen deseos y opiniones»;, pueden tomar decisiones sobre su propia vida. Además, agrega que si desde este colectivo se necesita ayuda, «la van a pedir», pero lo que no necesita es que decidan por ella sin preguntarle«.
Para eliminar el capacitismo de la sociedad, Lari Areco anima a empezar por algo simple: «Reconocer al otro como alguien que puede decidir». Otorgar espacio, tiempo y libertad de decisión son aspectos claves para la autonomía de las personas con discapacidad que, por encima de todo, son individuos con derechos y dignidad.
Infantilizar es anular decisiones
El trato infantil o el capacitismo es una forma de exclusión que se hace presente en muchas personas que conviven con discapacidad, «aunque suele darse todavía más en discapacidades psicosociales o cognitivas, donde muchas veces directamente se asume que la persona no va a tener una opinión o no va a poder decidir», indica Areco.
La persona siempre va antes que la discapacidad, por lo que la cronología correcta, según Lari Areco, consiste en mirar, preguntar y esperar; si necesita apoyo lo va a pedir y si tiene una decisión, se respeta. «Infantilizar también es anular las decisiones de los demás», explica mediante sus redes sociales.
Sin embargo, esta idea ya instalada en la sociedad, en muchas ocasiones, «no viene desde la mala intención, viene desde lo aprendido, desde lo automático y por eso es tan importante empezar a mirar distinto», concluye Lari Areco sobre el capacitismo, «una de las formas de exclusión más dolorosas» de las personas con discapacidad.







