Paulina es la madre de Valeria, una niña que presenta una lesión cerebral. Debido a ese diagnóstico, la pequeña es usuaria de silla de ruedas e integrante del colectivo de movilidad reducida. Ahora, mediante redes sociales (@vaxvale), esta familia reclama espacios adaptados para el aseo de personas con discapacidad.
Esta madre no solicita grandes cotas ni deseos incumplibles. Sólo dignidad y empatía hacia quien vive con la discapacidad, como es el caso de su hija Valeria. Y para ello, Paulina pone en valor el concepto de accesibilidad y de inclusión, que, a su juicio, deberían estar más instalados en la sociedad.
Además, el reclamo de aseos adaptados de Paulina no sólo incluye menores, sino a cualquier persona con discapacidad, independientemente de la edad y que no presente la independencia necesaria para acudir con autonomía al baño: «No hay cambiadores donde asearlos de manera segura en espacios públicos».
Espacios adaptados para el aseo de personas con discapacidad
El aseo personal es uno de los aspectos más importantes para la autonomía de personas con discapacidad. Sin embargo, para que ese hecho pueda ser real, se requieren una serie de adaptaciones del espacio que permita fomentar esa independencia en cualquier circunstancia.
Esas herramientas de adaptación están íntimamente ligada con medidas de accesibilidad, como lo reivindica la madre de una niña con lesión cerebral y que debe hacer uso de una silla de ruedas: «Los cambiadores que hay en los baños públicos están pensados para bebés».
Y esa es una barrera para el resto del colectivo con movilidad reducida. Paulina insiste en que «los baños para personas con discapacidad están pensados solo para personas que usan silla de ruedas y pueden trasladarse al inodoro».
En esa línea, explica que, bajo su experiencia con la discapacidad de su hija Valeria, «lo que se necesita es algo muy simple», haciendo mención a «camillas o mesas resistentes que permitan asear a personas con movilidad reducida de manera digna y segura«.
Por tanto, también exige que «poner una colchoneta en el suelo sucio no es una solución». Este tipo de situaciones es más frecuente de lo que debería y supone una limitación para la autonomía de personas con discapacidad y un lamento para sus familias.
La inclusión real está en los pequeños detalles
Encontrar «un espacio digno» para el aseo de personas con discapacidad en la vía pública no siempre es una tarea sencilla, como indica Paulina; en ocasiones, es un verdadero ejercicio de adaptación a un entorno que, por el contrario, no se adapta a la movilidad reducida.
«Tal vez sea falta de información o no se tenga en cuenta esta necesidad», valora la madre de Valeria. Y sustenta esa afirmación en que «durante mucho tiempo las personas con discapacidad eran escondidas, no salían, no paseaban como hoy».
Del mismo modo, continúa declarando que «hoy sí lo hacemos y lo hacemos con nuestras familias. Y necesitamos que esos espacios estén pensados para nosotros». Bajo esa premisa, igualmente, pone el foco en «la inclusión real» de personas con discapacidad.
En consecuencia, agrega que esa inclusión «no es solo rampas y ascensores. Es pensar en estas necesidades básicas, cotidianas e invisibles para muchos, pero fundamentales para otros». Como conclusión, subraya que «las personas con discapacidad y sus familias también tenemos derecho a disfrutar, salir y pasear».






